Pedro y la carabina de Ambrosio
Sánchez comenzó la semana añadiendo una muesca a la culata de su revólver. Satisfecho, sopló su Colt una vez disparó otra vez contra los empresarios («los del puro», en la jerga sanchista) a los que utiliza para hacer puntería y distraerse, o mejor dicho, para intentar distraer al personal cuando se ve apurado por el enésimo escándalo de corrupción en su entorno familiar, político y de amigos, o por la última pifia de sus ministros, cuya impericia o deficiente gestión suelen devenir en una catástrofe insólita en la historia de España... Читать дальше...
