¿Hasta cuándo?
El famoso arranque inculpatorio ciceroniano, preguntando a Catilina cuánto más abusaría de la paciencia del pueblo romano, podría servir tanto para los nacionalistas catalanes, que cuanto más les dan, más piden, como para Pedro Sánchez. Tras regalarles el indulto de los sediciosos condenados por el Tribunal Supremo, la Generalitat de Cataluña avala a través de una entidad bancaria las multas que el Tribunal de Cuentas impuso a los condenados por «malversación de fondos públicos». El Partido Popular lo ha denunciado por prevaricación y puede ser fraude de ley, al usarse un subterfugio, el banco privado, para evitar que se cumpla una sentencia judicial.
Al enterarse de tan torticera maniobra, la reacción de Pedro Sánchez fue: «Si no está sujeto a derecho,... Ver Más
