Hubo un tiempo en que a los catalanes les daba reparo entrar en los restaurantes de los hoteles. Ahora ocurre todo lo contrario, porque se ha convertido en tendencia descubrir los restaurantes tras los halls de los hoteles, sobre todo los de establecimientos de lujo porque se tiene la garantía de quedar bien en todos los sentidos . También está en boga regalarse los sábados o domingos un brunch como el que ofrece el restaurante Contraban, en el Wittmore, un hotelito boutique situado en la calle Riudarenes, 7, en el corazón del barrio Gótico. Читать дальше...