Gritad, gritad, malditos
Las denuncias contra Julio Iglesias (recientemente archivadas por la Fiscalía) han seguido el itinerario habitual de nuestro tiempo: del testimonio tardío al titular ambiguo, del titular al debate simplificado y de ahí al linchamiento simbólico . No ha hecho falta investigación ni sentencia. Ha bastado el ruido: ese murmullo persistente que convierte la sospecha en verdad emocional y la repetición en prueba. Más allá del nombre propio, lo relevante es el mecanismo. No se lincha solo a una figura pública... Читать дальше...
