La herencia familiar va mucho más allá de los rasgos físicos. Aunque los ojos, la estatura o la forma de la sonrisa pueden verse reflejados con claridad de padres a hijos, también se transmite, seguramente menos perceptible, el carácter. Los más pequeños de la casa observan, imitan y absorben las actitudes de los padres desde sus primeros años . Algunas cuestiones como la paciencia, la manera de afrontar los problemas o la forma de expresar el cariño se convierten en ejemplos que moldean su personalidad. Читать дальше...