Un ventajista sin ventaja es como un pistolero sin pistola, como un leñador sin hacha, como un pájaro sin alas, como un sofista sin premisas. Desprovisto de las prerrogativas reglamentarias que le concede el Parlamento, Sánchez se movió en el debate con la perplejidad de un carnicero en una pescadería. Desarraigado como una Kawasaki en un cuadro del Greco, que diría Sabina, incapaz de lograr que le funcionasen sus trucos de ilusionista. El comodín de Vox, el único que llevaba en la manga, resultó... Читать дальше...