Estuvo rápida de reflejos la RAE al aceptar magazín como palabra de compañía y permitir que en el desarrollo de la televisión comercial en España, primera mitad de los años noventa, las emisoras habilitaran unos espacios –«de contenido muy variado», apunta la Academia– en los que lo mismo daba ocho que ochenta y cuya escaleta se adaptaba sobre la marcha, en función de la aceptación o el rechazo del público. La televisión de autor, que no es precisamente la que hace ese reportero tan cursi y afectado de La 1... Читать дальше...