La casa de Luxemburgo
¿Cómo llega un país extranjero a formar parte de la propia vida, y a dejar, por tanto, de ser propiamente extranjero? Hay una forma clásica, la de la admiración de la grandeza, que suele discurrir por vías literarias, históricas y políticas y que puede proyectarse sobre varios países a la vez. Es más, el admirador de la grandeza se convierte con frecuencia en lo que Chesterton llamaba un galanteador de las naciones. Es esa una galantería múltiple que se practica sin infidelidad a la patria y que, bien cultivada, acompaña durante toda una vida. Читать дальше...
