Con el pulso arancelario iniciado por la Casa Blanca lejos de relajarse, los analistas de Goldman Sachs, liderados por su estratega jefe, David Kostin, consideran que, aunque los gravámenes ya en curso benefician a ciertas industrias domésticas, en general suponen un riesgo para los beneficios del S&P 500. Según su punto de vista, dos son los talones de Aquiles. Por un lado, una reducción de los ingresos fruto de una caída en las exportaciones y, por otro, un debilitamiento de los márgenes, dado el incremento en los costes de producción.