El estallido de la pandemia fue una de las principales causas —aunque no la única— que dejaron a Sevilla y Andalucía sin disfrutar de su propia versión de la exposición itinerante de arte sacro 'Las Edades del Hombre' que tanto éxito ha cosechado a lo largo de las últimas décadas. Ahora, casi cuarenta años después de la primera muestra en Valladolid en 1988, que abrió la puerta a una gira que ha traspasado las fronteras de Castilla y León e incluso ha cruzado el charco, desde Civisur vuelven a sacar el proyecto del cajón para proponer la materialización de una muestra de envergadura con similares características a la que quedó pendiente en una de las capitales de la piedad popular y el arte religioso de nuestro país. En 2018 los Obispos del Sur veían con buenos ojos que Sevilla acogiera una adaptación de estas exposiciones, un tema discutido en diversas asambleas que comenzó una andadura truncada por distintos motivos pese a las grandes posibilidades y expectativas que ofrecía. El testigo de esas posibles bondades lo recoge de nuevo Civisur, que ya fue su impulsor hace una década y ahora ha vuelto a embarcarse en la gran empresa de relanzar 'Las Edades del Hombre' en nuestra tierra con un proyecto homólogo y propio. ¿Pero qué pasó con el primer intento? Muchos no saben cómo se gestó aquella ambiciosa iniciativa que buscaba lanzar el arte sacro andaluz como lo habían hecho los castellanos. En primavera de 2016, Civisur se reunió con el por entonces arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo , para proponerle la puesta en marcha de un proyecto análogo a 'Las Edades del Hombre' en Andalucía. Asenjo apoyó la idea y la trasladó a la asamblea de los Obispos del Sur, lo que condujo a la creación de la fundación Imago Solis ya en 2018, con el prelado hispalense como presidente de su patronato. Un protocolo firmado por la fundación y Civisur fijó el compromiso de dicha entidad civil a colaborar desinteresadamente en el aspecto técnico de proyectos como el de la exposición cuando comenzase a organizarse con Antonio Rodríguez Babío en la dirección. Todo iba para adelante y se pensaba en una muestra itinerante cuyas primeras ediciones se instalasen en las ciudades de Sevilla, Granada, Jaén y Huelva. Sin embargo, dos hechos clave como la jubilación de Asenjo y la pandemia del covid frenaron sine die la propuesta en el año 2021. No puede decirse que parte completamente de cero, por tanto. Eso sí, los actores han cambiado y ahora es José Ángel Saiz Meneses quien está a la cabeza de la Iglesia hispalense. Hace ya un año, cinco representantes de Civisur se reunieron con el arzobispo para exponerle la idea, aunque las conversaciones no han avanzado mucho desde entonces. No obstante, José María Ferre, miembro de Civisur, destaca a ABC que cuentan con toda la ayuda y colaboración de la Fundación Unicaja y la Fundación Cajasol , un colchón importante a la hora de buscar financiación y apoyo logístico para una iniciativa de tal calibre. La propuesta se defiende con la repercusión económica, cultural, turística y pastoral que tendría la celebración de un evento de tales características como grandes argumentos. Teniendo en cuenta las cifras de otras ediciones y escalándolos a la mayor afluencia previsible, dado que Sevilla y otras posibles sedes andaluzas cuentan con mucha más población y flujo turístico, la exposición podría gozar de entre 800.000 y 1.200.000 visitantes, con un gasto turístico asociado de entre 90 y 160 millones de euros, entre 400 y 700 puestos de empleo directo generado y una inversión pública en restauración de entre seis y doce millones. ¿En qué se basa la propuesta actualizada? En un proyecto propio «con identidad, gobernanza y marca andaluzas» e idéntico formato y modelo de trabajo que 'Las Edades del Hombre'. Así, Ferre destaca el amplio patrimonio disponible entre las diez diócesis andaluzas agrupadas en torno a las archidiócesis de Sevilla y Granada, y cómo el fuerte arraigo de la religiosidad popular generaría una retroalimentación entre las cofradías y la exposición sin que una perjudicase a la otra. «El patrimonio de Andalucía es todavía más amplio que el de Castilla y León, y aquí contamos con el pilar de las hermandades, que dependen de la Iglesia y participarían de forma directa», aprecia Ferre. De esta forma, se idea un modelo en el que se constituya una fundación con la representación de todas las diócesis andaluzas, financiación mixta público-privada y una rotación entre catedrales y ciudades de todas las diócesis siguiendo el formato itinerante de 'Las Edades del Hombre'. Además, se propone que la edición piloto la albergue una sede consolidada y con gran capacidad de acogida, caso de Sevilla, que, de igual forma que Valladolid en su momento, sirva de banco de pruebas antes de extenderlo a otras de menor tamaño y efecto llamada para el turismo. Desde Civisur proponen que Sevilla sea la primera sede y de ahí se inicie un recorrido por las distintas comarcas andaluzas para potenciar su economía dando a conocer al gran público todo lo que tienen y generando así riqueza en ellas. Además, para no pisarse ni competir con la versión original de 'Las Edades del Hombre', plantean su celebración en la temporada de otoño-invierno en lugar de en verano. También destacan desde Civisur que, durante estas décadas, 'Las Edades del Hombre' ha logrado efectos culturales que van desde contribuir a la conservación y restauración del patrimonio o la recuperación y puesta en valor de edificios históricos hasta la promoción de la investigación, la publicación de estudios y catálogos y la divulgación artística sobre la población. Todo ello se traduciría en Andalucía en la documentación, catalogación y restauración de un significativo volumen de patrimonio mueble que a veces pertenece a entidades con escasos recursos para su conservación, especialmente en las sedes más locales y comunidades como las conventuales. En cuanto a sus beneficios pastorales , el informe realizado por Civisur recoge cinco frutos principales: la evangelización a través de la belleza, la catequesis cultural, el acercamiento de personas alejadas de la práctica religiosa, el redescubrimiento de la propia identidad cristiana y el fortalecimiento de la comunión interdiocesana. Apuntan desde la plataforma que un proyecto de esta índole podría servir para terminar de 'enganchar' a la Iglesia a tantas personas que se acercan a la Semana Santa en clave identitaria o estética. «No tiene ningún punto negativo y por eso no nos cansamos de insistir y de llamar a todas las puertas posibles», reconoce José María Ferre, quien asegura que desde la fundación 'Las Edades del Hombre' se ofrecieron a lanzar la iniciativa con su denominación, algo que Civisur ha declinado para que sea una apuesta cien por cien andaluza.