Aunque el verano, oficialmente, dura este año hasta el 23 de septiembre, la realidad es que la mayoría vuelve a la rutina mucho antes. Empieza entonces la preocupación por tratar problemas que suelen agravarse con el sol, como las manchas de la piel, la tirantez del rostro, la deshidratación del cabello o las puntas abiertas. El bronceado , que suele asociarse con un aspecto saludable, en realidad, es una agresión para la barrera cutánea, mientras que en el pelo las vacaciones también dejan su huella. ¿Qué necesitan realmente la piel y el pelo después de los días de sol? Según la doctora Mar Mira , experta en medicina estética, «el verano supone un importante estrés para la piel. Aunque visualmente el bronceado pueda aportar una sensación de buena cara, a nivel biológico se produce una pérdida de hidratación, una degradación del colágeno y un aumento del daño oxidativo que conviene abordar cuanto antes». En el caso de la piel, la doctora Mar Mira aconseja una visita con un especialista: «la vuelta del verano es el momento perfecto para hacer un diagnóstico de la piel y valorar qué necesita realmente cada paciente. No todas las pieles presentan las mismas alteraciones ni requieren el mismo tratamiento». En líneas generales, la doctora comenta las necesidades más habituales a la vuelta de las vacaciones: « recuperar la hidratación y la luminosidad , porque las altas temperaturas y la exposición solar favorecen la pérdida de agua, haciendo que la piel aparezca más apagada y con menor elasticidad. Es el momento ideal para tratar las manchas , es necesario valorar tratamientos despigmentantes y protocolos personalizados porque no todas tienen el mismo origen. Por otra parte, también es aconsejable recuperar el colágeno , ya que la radiación ultravioleta acelera su degradación , una proteína esencial para mantener la firmeza y elasticidad de la piel. Estimular el colágeno nos permite mejorar la calidad de la piel desde un enfoque regenerativo y progresivo». Además la experta asegura que «muchas personas perciben el rostro más cansado al finalizar el verano. La combinación de exposición solar, cambios de rutina y pérdida de luminosidad puede hacer que el aspecto general del rostro se vea menos fresco. En estos casos, un abordaje personalizado permite devolver equilibrio, luminosidad y naturalidad sin necesidad de realizar cambios evidentes». Junto a estos, también pueden aparecer problemas de acné o de sensibilidad cutánea, como rojeces o piel reactiva, que deben ser revisados por un dermatólogo. En el caso del cabello, lo habitual es la sequedad, las puntas abiertas, así como la pérdida del color en las melenas teñidas o con mechas. Antes de considerar un nuevo corte de pelo, los estilistas de los salones Jean Louis David recomiendan restaurar los niveles de hidratación y devolverle la jugosidad al cabello con protocolos profesionales. Su propuesta es el bótox capilar : «a pesar de su nombre, no tiene nada que ver con tratamientos estéticos. Se trata de un protocolo profesional que actúa en profundidad sobre la fibra capilar para hidratar, reparar y revitalizar el cabello». Como añaden desde Jean Louis David, «su fórmula rica en activos reparadores ayuda a rellenar la fibra, mejorar su aspecto y devolverle brillo, suavidad y movimiento», dando como resultado «un cabello visiblemente más sano desde la primera sesión». Por su parte, Mercedes Sastre , propietaria del salón 3K Peluqueros Madrid, recomienda en casa «a la vuelta de las vacaciones, usar un champú quelante o détox para retirar los minerales que hayan podido quedar en la fibra capilar, y para el día a día, un champú suave, hidratante y específico para cada tipo de cabello, acompañado de una mascarilla nutritiva y reparadora. En el caso de los rubios muy alterados, con reflejos amarillos, se puede usar un champú violeta, cada 10-15 días. Y es esencial pasar por el salón para hacer un tratamiento hidratante y reconstructor , así como cortar las puntas».