Vox ha confirmado este lunes lo que era ya un secreto a voces en la Plaza Nueva: e l gobierno de José Luis Sanz se ha quedado sin el apoyo de los que hasta ahora eran sus socios en el Ayuntamiento. El grupo municipal de los de Abascal ha encontrado en la polémica de la concesión de la licencia de obras para la mezquita del Polígono Sur la excusa perfecta para romper de forma definitiva con el ejecutivo municipal a menos de nueve meses para las elecciones de mayo de 2027. Era algo esperado, algo lógico dentro de la clave política, pues no tenía mucho sentido que los dos partidos llegaran de la mano hasta los días previos a que se abrieran las urnas. La diferencia es que, por primera vez, su portavoz Gonzalo García de Polavieja ha apuntado al bloqueo de los presupuestos del próximo año. En una nota difundida por el propio partido, ha advertido de que la falta de comunicación entre Vox y el Partido Popular, unida también al «deterioro de la confianza generado por el cumplimiento de los acuerdos alcanzados», pueden poner en riesgo la negociación y aprobación de las cuentas de 2027, las últimas de este mandato. «Lo cierto es que no he hablado con el alcalde. Me ha llamado para exponerme alguna situación, pero me parece que toda una anomalía que entre dos socios de gobierno no haya esa comunicación », ha señalado García de Polavieja. Es más, ha asegurado que él mismo sí que ha intentado propiciar el diálogo, pero que «no he recibido contestación». Es curioso como los de Abascal sí hablan ahora de «socios de gobierno» y no de pactos puntuales como las dos partes han referidos en otra ocasión. La realidad es que Vox ha decidido volver al mismo lugar que ocupaba en el Salón Colón al inicio del mandato, que no es otro que el de la «oposición con lupa» al gobierno de José Luis Sanz, como ellos mismos la definieron por aquel entonces. El objetivo es claro, presionar lo máximo posible al alcalde con esta amenaza de bloquear los presupuestos municipales de 2027 , que no podrán aprobarse mediante una cuestión de confianza pues la ley no lo permite en el último año de mandato. Pero García de Polavieja no asume su responsabilidad y deja la pelota en el tejado del regidor hispalense. «Habría que preguntarle a él si quiere sacar o no adelante los presupuestos de 2027», ha insistido. Entre otras cosas, porque «es muy difícil entablar una nueva negociación con alguien que ha quebrado la confianza». El portavoz de Vox también ha querido poner el foco en la existencia de «importantes discrepancias sobre el grado de cumplimiento de los acuerdos suscritos con el gobierno municipal, tanto en materia presupuestaria como en relación con el denominado pacto para transformar Sevilla». En este sentido, ha insistido en que «tenemos muchos reproches que hacerle, de los cumplimientos que dicen que han hecho de los pactos presupuestarios y del pacto para transformar Sevilla, cuando no ha sido así. Se han quedado muchas cosas en el tintero». Una valoración que deja en el aire el posible apoyo a nuevos asuntos y que incide en esa «pérdida de confianza» de la que habla García de Polavieja al referirse a su relación con Sanz. Por todo ello, los de Abascal consideran que antes de abordar una nueva negociación presupuestaria « es necesario recuperar la confianza y garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos». Así, y de cara a las cuentas de 2027, insisten en que «la aprobación de los presupuestos de 2027 debe estar vinculada a compromisos claros, verificables y respetuosos con los acuerdos alcanzados, con el objetivo de garantizar la correcta prestación de los servicios públicos y unas inversiones municipales que respondan a las necesidades de Sevilla».