Fernando Olea es el creador de re-Expo92 , una página web que está construyendo un recorrido virtual a través de la muestra universal. Este proyecto, elaborado con grandes dosis de mimo y cariño, pretende transmitir a sus usuarios la misma ilusión que vivieron los asistentes a Sevilla durante aquellos 176 días de 1992. «Viví la Expo con apenas dos añitos, de la mano de mis padres y mis abuelos. Era muy pequeño, pero debió de impactarme mucho porque aún conservo muchas imágenes grabadas en la memoria y algunos recuerdos, sobre todo con mi abuelo y, cómo no, de Curro», nos confiesa este desarrollador de software especializado en realidad virtual y aumentada. Fue precisamente gracias a su familia cómo se empezó a gestar esta iniciativa: «Hace cosa de un año, a raíz de unas conversaciones con mis padres sobre la evolución tecnológica que estamos viviendo con la inteligencia artificial , volvió a salir el tema: para ellos, en aquel momento, la Expo fue todavía más alucinante de lo que es hoy la IA, por todo lo que ofrecía. Y entonces decidí investigar un poco más». Con la intención de contrastar esos recuerdos, tal vez magnificados por el paso del tiempo, Fernando Olea se propuso recrear la muestra completa, al menos su exterior, y reunir todas las fotos, vídeos, libros y objetos escaneados en 3D que fueran posibles. Aunque este recorrido virtual no estará disponible hasta el 20 de abril de 2027 , coincidiendo con el 35 aniversario de la inauguración, el artífice de esta nostálgica plataforma sigue trabajando con un objetivo: «convertir esto en una comunidad donde la gente comparta sus recuerdos y pueda tener una puerta para redescubrir todo lo que fue la Exposición Universal de Sevilla». Sin embargo, el proceso entraña cierta complejidad. Olea nos explica que «para la investigación histórica arrancamos con un trabajo muy extenso apoyado en la IA más avanzada, con un rastreo exhaustivo de internet para recabar toda la información posible. Pero conviene aclararlo: la IA reúne y ordena, y las personas verificamos . Ningún dato se da por bueno sin contrastarlo, y en la web toda aportación pasa por un sistema de revisión antes de publicarse». El acceso a re-Expo92 es completamente gratuito, pues la página web funciona de forma similar a la Wikipedia, y también dispone de un foro donde, quizá, sea posible reencontrarse con efímeras amistades fraguadas al calor de Sevilla. Cualquier persona puede registrarse, proponer cambios y aportar datos que contribuyan a enriquecer la experiencia. «El conjunto de todas ellas forma la reconstrucción de la Exposición Universal. Ahora mismo tenemos 311 memorias documentadas y más de 1.700 fotografías catalogadas . Hay mucha gente que sabe muchísimo de la Expo, y la idea no es imponer nada, sino todo lo contrario: construirla con el recuerdo de todos los que la vivieron y de quienes participaron en ella». Además, gracias al proyecto, se han realizado hallazgos increíbles, como este que su creador cuenta en exclusiva para ABC de Sevilla: «nos han llegado unos disquetes con el núcleo de información de la Expo, un sistema conectado a las taquillas y los tornos que centralizaba los datos del recinto. Usando mis conocimientos de informática e IA, hemos conseguido volver a arrancar aquel sistema en MS-DOS , que contenía toda una base de datos de la exhibición, desde su apertura hasta una semana después del cierre: información de cada pabellón, precios de los productos de cada quiosco, resultados de concursos y visitantes de cada día». Pero lo más interesante no termina ahí: «una vez montado el sistema de nuevo, alguien que trabajó en su día en el núcleo nos comentó que allí se habían volcado también los datos del Pabellón de los Descubrimientos , el que se quemó antes de la apertura, y que posiblemente aquel fuera el único sitio donde quedaba un registro de su contenido», narra. «Nos pusimos a investigar y ¡así era! En el núcleo hay muchísimos datos del pabellón: información sobre el edificio, sus exposiciones y un listado detallado de las 76 piezas que se iban a exhibir y que probablemente se perdieron en el incendio». Por otro lado, uno de los puntos más impactantes de la página es el mapa interactivo que funciona como una máquina del tiempo para viajar por la Isla de la Cartuja con fotografías aéreas reales desde 1956 hasta hoy. En concreto, se trata de una serie de imágenes superpuestas con los planos originales del recinto georreferenciados para ver qué pabellón estaba situado allí en 1992 y cómo ha evolucionado la zona hasta el momento presente. De cara al futuro de re-Expo92, Olea no oculta sus planes: «Sabemos que es muy difícil conseguir que sientan lo mismo que sintieron al entrar en la muestra, pero con acercarnos un poco y hacer saltar alguna lágrima de alegría ya estaremos contentos. Además del paseo virtual, nuestra intención para el 35 aniversario también es ofrecer un recorrido en monorraíl ». La nostalgia aderezada con inteligencia artificial es un valor añadido en esta experiencia. Aunque la Expo ya sólo vive en el recuerdo de quienes la vivieron, este proyecto ideado por Fernando Olea pretende acercarla a las nuevas generaciones y navegar hacia el futuro con el impulso de un pasado hoy más vivo que nunca.