Los matemáticos llevamos siempre el problema en la cabeza. Un biólogo necesita su laboratorio para experimentar; nosotros no. A veces las ideas me vienen lavando los platos», cuenta Guillem Blanco (Barcelona, 1992), galardonado con el Premio Vicent Caselles de la RSME y la Fundación BBVA en 2022 y con el Premio José Luis Rubio de Francia en 2024 por sus contribuciones al estudio de las singularidades algebraicas. ¿Qué es una singularidad? «La mayoría de puntos de una figura geométrica son normales: las reglas se cumplen. Pero hay excepciones. Piensa en la punta de una carpa de circo: la lona es lisa por todas partes, pero en el vértice de arriba forma un pico donde ya no puedes decir que la superficie dibuje una curva suave y uniforme», explica. Las singularidades son abstractas, difíciles de visualizar. Para poder compararlas, los matemáticos les asignan una puntuación, algo parecido a lo que hace la escala Richter con los terremotos: cuanto más alto el número, más compleja. Blanco reconoce que trabajar en solitario, como hace él, no es fácil. «Te sumerges en un problema durante meses, años… Pero hasta que no puedes verbalizar tus ideas no sabes del todo si son correctas. Solo entiendes algo de verdad cuando eres capaz de explicárselo a otro», afirma. Por eso valora tanto los congresos y la conversación con colegas de otras ramas. «A los que trabajan en lo mismo que tú ya los tienes muy vistos: lees todo lo que publican. Lo importante es hablar con gente que hace cosas distintas. Nunca sabes cuál va a ser la herramienta que necesitas para resolver tu problema, y a veces la encuentras en un área muy alejada de la tuya». «Soy consciente de que las matemáticas puras no venden tanto como un avance en astrofísica o en el tratamiento del cáncer», admite. «Pero las herramientas que hoy usamos a diario –el GPS, la inteligencia artificial…– serían imposibles sin ideas que se desarrollaron hace medio siglo o más. Apostar por las matemáticas hoy es apostar por la tecnología del futuro», señala este investigador que, tras doctorarse en la Universitat Politècnica de Catalunya y pasar por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), ha vuelto a Barcelona con una plaza de profesor. ֍ ֍ ֍