Nueva abogada y cambio de estrategia. Las exmonjas de Belorado afrontan la fase decisiva de la investigación por los supuestos delitos cometidos en el trato que dieron a las cinco monjas mayores –de entre 87 y 101 años– con un cambio de guion con el que pretenden eximirse de toda responsabilidad y reivindicar su inocencia. Así, en la mañana de este jueves, dos de ellas, las anteriormente conocidas como sor Sión y sor Israel, comparecían ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao a petición de su abogada, a la par que presentaban unas diligencias consistentes en «dos actas de presencia ante el notario con mensajes telefónicos» que consideran clave para su defensa. De esta forma, su nueva representante legal, la abogada penalista Norma Riaño, pretende reorientar una de las causas abiertas contra las exreligiosas, posiblemente la más grave. Sobre ocho de ellas, las que persisten en el cisma, pesan las acusaciones de presunto trato degradante, coacciones, abandono, omisión del deber de socorro y administración desleal por la situación en la que se encontraban las cinco monjas mayores y que derivó en un auto del juzgado vizcaíno, que propició el rescate de las ancianas por parte de los Servicios Sociales y la Guardia Civil el pasado 18 diciembre. En un primer momento, el juzgado también ordenó investigarles por falsedad documental, aunque según Riaño, esa parte ha sido sobreseída. No es la primera vez que declaran las exreligiosas sobre estos presuntos delitos. Ya el pasado 13 de febrero, las ocho comparecieron ante el juzgado de Bilbao –cuatro presencialmente y las otras por videoconferencia– para aportar su visión. Ahora, la nueva letrada, que se incorporó a la causa después de aquella comparecencia, dice haber hecho una apuesta por «una defensa activa» e introducir «prueba de descargo» en un momento en el que, recuerda, «la carga de la prueba» corresponde a la fiscalía y la acusación particular. De esta forma, además de las actas notariales con los mensajes telefónicos presentados, que considera «fundamentales para la defensa», también ha solicitado ampliar las declaraciones con nuevos interrogatorios. En este caso, de otros nuevos testigos presentados y de dos de las exreligiosas, para que corroboraran las nuevas diligencias. A la entrada del juzgado, la abogada atribuía a la «economía procesal» el hecho de que sólo declararan dos de las ocho investigadas, aunque a la salida anunciaba que presentará nuevas diligencias con la finalidad de que declaren otra vez las otras seis investigadas que este jueves no lo han hecho, «para que todas estén en igualdad de condiciones. Nueva abogada pero la misma estrategia de dilación y retraso que las exreligiosas llevan aplicando en sus cuitas judiciales desde el primer momento. Según Riaño, cada una de las dos comparecientes ha declarado durante una hora «con total naturalidad». La abogada les ha formulado preguntas sobre las actas notariales presentadas que, en su opinión, «han ayudado a dilucidar el asunto, a aportar luz y a aclarar ciertos extremos». En esos documentos, la abogada ha presentado unos mensajes de móviles que, a su juicio, podrían llevar a archivar la causa, aunque no ha querido revelar su contenido. Por su parte, las dos exreligiosas, que han llegado acompañadas por la exabadesa, han considerado que, con sus declaraciones «las cosas han quedado aclaradas». «Cuando tú has vivido una realidad lo único que tienes que hacer es hablar de ella y es tan sencillo como eso», ha explicado sor Sión a los medios. Además, también ha negado que las monjas mayores convivieran con gatos, aunque la Guardia Civil que participó en el rescate sí que constató la presencia de una gata recién parida y su camada en una de las habitaciones. Preguntada por el lugar en el que se encuentran ahora las exreligiosas tras su desahucio de Belorado, ha concretado que este jueves se encontraban en el monasterio de Orduña (Vizcaya), aunque ha puntualizado que no están establecidas «en ningún sitio en concreto». Lo cierto es que su comparecencia en el juzgado vizcaíno hacía más factible su traslado desde la cercana Orduña, y no desde la casa familiar de una de ellas en La Puebla de Montalbán (Toledo), a la que se trasladaron después de ser expulsadas de Belorado. Así, sor Sión ha reconocido que se van moviendo «según la necesidad» porque es «un momento de ver cómo van las cosas». «No es momento de echar raíces en ningún sitio», ha concluido, aunque lo cierto es que el hecho de que el criadero de perros, su negocio más rentable, lo hayan trasladado a la población toledana las liga a esa zona.