La despoblación rural sigue siendo una de las heridas más abiertas de España. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, calcula que tres de cada cuatro municipios españoles pierden habitantes. Los datos revelan que 6.827 localidades no alcanzan los 5.000 vecinos, y en la última década ocho de cada diez han seguido vaciándose. La situación es aún más crítica en los municipios de menos de 1.000 habitantes, donde la despoblación afecta al 86% de ellos. En estos pequeños núcleos, se han perdido más de 200.000 residentes en diez años. Una de las principales causas de esta despoblación es la marcha de los jóvenes a las ciudades en busca de oportunidades laborales. Sin embargo, el cada vez más elevado coste de la vida está comenzando a empujar a muchos en la dirección contraria. Este es el caso de Andrea, una joven de 26 años que ha vuelto al pueblo del que se tuvieron que ir sus antepasados. «Mi abuela se fue de este pueblo para buscar futuro, y yo he vuelto para encontrarlo aquí», explica en su cuenta de TikTok. La chica cuenta que su abuela fue una de esas personas que migró en busca de una vida mejor: «Se tuvo que ir porque antes en el pueblo no había trabajo, ni servicios, ni oportunidades. Y la ciudad era 'el futuro'». Pero esta situación, afirma, se ha revertido y el sueño urbano se está convirtiendo una pesadilla. «Ahora mucha gente gente en la ciudad no vive, sobrevive», lamenta. «Los alquileres son imposibles, hay un montón de oportunidades pero no hay ninguna, hay un montón de ruido, estrés, 52.300 estímulos», describe. En cambio, la calidad de vida en los pueblos ha mejorado sustancialmente: «Aquí se vive cada vez mejor porque tenemos un montón de comodidades, y cada vez más». «Tenemos fibra, por lo tanto se puede teletrabajar, y, si pedimos algo por internet, te llega al pueblo», argumenta. No obstante, es transparente y también confiesa las limitaciones de vivir en en el entorno rural. Pero estas, lejos de apartarla de él, han hecho que desee más quedarse: «A ver, y tampoco os voy a mentir. Nos faltan médicos, nos faltan servicios… Queda muchísimo por hacer. Por eso mismo he vuelto y por eso me quedo». «Si mi abuela se fue para buscar un futuro, yo vuelvo para que el futuro también pueda ser aquí», concluye la joven.