La polémica entrevista de Kiko Rivera en '¡De viernes!' sigue generando consecuencias. Lo que comenzó como un ajuste de cuentas mediático con su exmujer ha terminado derivando en algo que, según él, ha traspasado todos los límites. Días después de sus duras palabras sobre Irene Rosales , el DJ ha alzado la voz en redes sociales para denunciar lo que define como una campaña de ataques constantes contra él y su actual pareja, Lola. Un mensaje largo y con tono de advertencia en el que reconoce errores, pero también lanza una clara línea roja: el acoso, asegura, ya no es tolerable. El comunicado, publicado en sus redes sociales, funciona como un desahogo, pero también como un punto de inflexión. «De verdad, ya está bien. Lola y yo estamos siendo objeto de una cantidad de insultos, faltas de respeto y ataques personales que, sinceramente, no me merezco… y que nos están destrozando por dentro», comienza. Rivera insiste en que la situación ha dejado de ser una simple crítica pública. «Porque esto ya no va de críticas. Esto va de señalar, de machacar, de hacer daño sin ningún tipo de límite… como si no fuéramos personas», añade, dejando claro que, en su opinión, el foco se ha desplazado hacia el ataque personal. En ese mismo texto, reconoce haber cruzado ciertas líneas en su exposición mediática: «He perdido las formas», admite. Sin embargo, matiza el contexto emocional en el que se encuentra: «¿Sabéis por qué las pierdo? Porque lo que está pasando es profundamente injusto conmigo y con Lola… pero sobre todo porque está afectando a lo más sagrado que tengo en esta vida: mis hijas». Lejos de rebajar el tono, el hijo de Isabel Pantoja adelanta que volverá a sentarse en el plató de '¡De viernes!' para seguir dando su versión. Y lo hace con un mensaje claro: no piensa callarse. «Este viernes vuelvo a televisión. Y lo único que quiero es poder hablar, explicar cómo me siento… pero diciendo todo lo que tengo que decir. Porque ya está bien de callar», asegura. Además, lanza una advertencia directa sobre posibles acciones legales: «A partir de este momento, cualquier ataque que cruce los límites legales… se va a tratar como lo que es». Una frase que marca un antes y un después en su estrategia frente a la exposición mediática. Todo este episodio tiene su origen en su intervención televisiva, donde Kiko Rivera cargó duramente contra Irene Rosales. «Irene no se está portando bien. […] Estoy cansado de que siempre el hombre es el malo. Y en este caso es al revés», afirmó en el citado programa. Durante esa entrevista, también habló de desacuerdos económicos y de la custodia de sus hijas, dejando frases contundentes como: «Yo corto el grifo, ya está bien el grifito». Unas declaraciones que han sido ampliamente criticadas y que han reavivado el conflicto entre ambos. La exposición pública de este enfrentamiento ha sido, precisamente, el detonante de la ola de comentarios que ahora denuncia el DJ. Frente a la contundencia de Kiko Rivera, Irene Rosales ha optado por un perfil completamente distinto. Sin entrar en confrontación directa, la influencer compartió en redes un mensaje que muchos interpretaron como una respuesta velada: «Siempre sé buena persona, la gente no agradece, pero la vida sí». Según fuentes del programa 'Fiesta', Irene habría seguido la entrevista con atención y no le habría gustado la actitud de su exmarido, aunque mantiene su postura de no entrar en descalificaciones públicas. Su entorno insiste en que su prioridad siguen siendo sus hijas y que no tiene intención de alimentar la polémica. Una postura que contrasta con la exposición directa de Rivera y que, de momento, marca dos estrategias completamente opuestas frente al conflicto.