España ha vuelto este fin de semana a adelantar los relojes para ajustarse al horario de verano. A las 02.00 de esta madrugada el reloj marcó las 03.00, un salto que restó una hora de sueño a cambio de regalar a partir de hoy más horas de luz. Para muchos, es un alivio tras el invierno, pues lo perciben como una temporada luminosa que permite salir del trabajo y poder disfrutar del día un poco más. Para otros, en cambio, supone una alteración en su rutina que les puede producir irritabilidad, problemas de sueño o falta de concentración. Uno de los principales argumentos que respaldan este cambio, tanto en primavera como en otoño, es la idea de aprovechar mejor la luz natural para reducir el consumo eléctrico. El objetivo es adaptar nuestras rutinas a las horas de sol con el fin de mejorar la eficiencia energética y disminuir los costes asociados al uso de iluminación artificial. Sin embargo, el economista Santiago Niño Becerra cuestiona que esto ocurra. Al experto le llamado la atención que este año «se está hablando muy poco» del cambio horario, lo que resulta extraño teniendo en cuenta la creciente inquietud que hay en los hogares españoles debido al aumento de los precios en diversos sectores. No obstante, considera que los beneficios económicos son mínimos. «La familia media de España ahorrará 6 euros en los seis meses que esté vigente el cambio, 1 euro al mes, 3,3 céntimos al día», ha calculado el economista en sus redes sociales. Tampoco las empresas notarán el impacto: «Las empresas, de media, ahorran el 0,3% de su consumo». Estas cifras, desde su punto de vista, no compensan las alteraciones que provoca el ajuste horario: «Demasiado poco para las molestias, demostradas, que el cambio provoca». España vive desde hace décadas en un desfase horario que no le corresponde. Nuestro país debería compartir huso con Reino Unido y Portugal, pero, en los años, 40 Francisco Franco modificó la hora oficial para alinearla con la Alemania de Adolf Hitler. Desde entonces, funcionamos con el horario de Berlín, una anomalía que sigue condicionando nuestros ritmos y que sigue siendo motivo de debate, cosechando muchas dudas sobre sus beneficios reales. Por eso, también sigue sobre la mesa de la Unión Europea (UE) la posibilidad de eliminar por completo estos cambios estacionales. Tanto la Comisión como el Parlamento Europeo se han mostrado favorables a derogar el cambio de hora, pero el Consejo de Europa aún no ha tomado una decisión definitiva. Esa falta de consenso es la razón por la que seguimos adelantando y atrasando relojes cada primavera y cada otoño. En España, Pedro Sánchez anunció en octubre de 2025 su intención de acelerar los trámites para suprimir este ajuste bianual. Sin embargo, por ahora no existe una fecha concreta para que la medida se haga realidad.