Monseñor Saiz Meneses afronta su quinta Semana Santa en Sevilla con la misma ilusión que las anteriores desde que dejó la Diócesis de Tarrasa y fue destinado a la capital de Andalucía, la capital mundial de la religiosidad popular, con más de setecientas hermandades. En la mesa de la sala donde recibe a ABC para la entrevista se amontonan retratos de fotos entre las que destacan, en primera línea, imágenes con los cuatro últimos Papas. - ¿Qué recuerdo tiene de ellos? -Este año cumpliré 25 años de obispo y esta foto con Juan Pablo II (la señala) debe de tener 20 ó 21 años. Juan Pablo II es el que a mí me nombró obispo, primero obispo auxiliar de Barcelona y luego obispo de Tarrasa. Fue el gran Papa de nuestra juventud y de gran parte de nuestra vida. Un hombre grande en todos los sentidos, que le tocó sufrir al nazismo por un lado, y después al comunismo. Fue un gran luchador y defensor de la libertad, un hombre de mucha fe, de mucha esperanza, de una vida entregada. Le sucedió Benedicto XVI (señala una foto en la que está con él). Cuando leí su primera encíclica «Dios es amor», dije «¡Dios mío, se podrá escribir mejor!». Es una cosa sublime. Todos los Papas son personas muy inteligentes y muy preparadas en todos los sentidos. El perfil de Benedicto XVI era el más intelectual y el más académico de todos y nos ha ofrecido un magisterio sublime. Era un hombre de una humildad y de una exquisitez admirables. Con el Papa Francisco (señala varias fotos) es con el que yo he tenido más trato. Cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires, en enero de 2006, le expuse en una ocasión la inquietud que sentía yo de crear el seminario en Tarrasa y me animó mucho. Siete años y medio después, siendo ya Papa y en una audiencia con los obispos en Roma, mientras esperaba la cola, pensaba que no se acordaría y que, en todo caso, diría «¡qué obispo más pesado!». Pero fue él el que me preguntó cómo me iba el seminario sin que me diera tiempo a decirle nada. Y todas las veces que nos vimos después me preguntaba por el seminario. -El pasado año le llevó un jamón y unas yemas de las monjitas de San Leandro, pocos meses antes de morir... -Eso fue en febrero de 2025, ya habíamos pasado el Congreso de Hermandades y Piedad Popular, que fue en diciembre de 2024. Fue la Comisión Ejecutiva de ese congreso y después de los regalos institucionales, le entregué el jamón y las yemas. Y le dije: «Santo Padre, le le traigo de Sevilla medicina natural para la bronquitis». Creo que esa fue la última audiencia que dio. Con el Papa Francisco había mucho feeling. -¿Y con el Papa actual? -Es diferente de carácter. Es más, es más reservado, más calmado. Yo había hablado una vez con él antes de ser Papa, cuando estaba de prefecto del Dicasterio de los Obispos y me dio la sensación de que era un hombre profundo que abordaba las cuestiones con seriedad, con profundidad, con mucha atención. Y es un hombre que desprende serenidad y paz. Esta foto (la señala) fue después de la procesión del Jubileo de las de las cofradías. Fue muy bien. En la procesión estuvo El Cachorro y el domingo íbamos a tener la misa de clausura del Jubileo de las Cofradías con El Cachorro y La Esperanza de Málaga, pero justo dos semanas antes fue elegido Papa. Y ese domingo era la misa de inicio del Ministerio Petrino suyo y no pudo estar. Pero él hizo alusión en la homilía dos veces al Jubileo de las cofradías. Y las imágenes estuvieron en la Basílica de San Pedro tres días y tres noches y fueron veneradas por peregrinos de todo el mundo. La procesión fue maravillosa y única y hay unas fotos magníficas del Cachorro. Pero no era, claro, la calle Sierpes. Primero, porque en Roma no hay tradición de procesiones, como aquí. Son más en el sur de Italia. Esta procesión era para los peregrinos que habían ido al Jubileo de las cofradías. El miércoles siguiente era la primera audiencia general del Papa León. Y le trasladé todo el cariño y el afecto y la oración de Sevilla. Y le recordamos las dos veces que había estado aquí cuando era Superior General de los Agustinos. Y las yemas de San Leandro y las torrijas las conocía porque estuvo una Semana Santa aquí. Se acordaba de Sevilla y tenía presente a Sevilla. -¿Y le invitó a que viniera como Papa a Sevilla? -Hombre, claro. Esa invitación a venir a España fue en la reunión con los obispos de la Comisión Ejecutiva. Ya había una invitación antigua para ir a la Sagrada Familia en el centenario de la muerte de Gaudí. Y por la bendición de la última torre que quedaba por hacer, la que representa a nuestro Señor. El viaje incluyó Canarias porque el Papa Francisco había expresado en su momento el deseo de visitar Canarias, cuando la crisis de los cayucos. Y Madrid, por ser la capital del Reino y allí tendrá el encuentro con todos los obispos y demás. -¿Confía en que incluya Sevilla en otro viaje? -Claro que sí. -¿Pronto? -Eso sólo Dios lo sabe. Tiene muchos seguidores en X e Instagram, 25.000 en la primera y casi 13.000 en la segunda, pero sólo sigue a 50 en esta última. ¿Me podría decir a quiénes corresponden algunas de esas cincuenta? -Le podría decir las de X porque las de Instagram se apuntan solas. En Twitter sigo a unas 270, entre ellas. La primera que sigo es la del Papa, la Conferencia Episcopal Española, la oficial de la Archidiócesis de Sevilla, obispos... A veces cuando un obispo te sigue a ti, tú le sigues también a él. Un poco de reciprocidad. También sigo a sacerdotes. Y a algunas personas que me siguen. -¿Sigue a algún político? -Sí. Al presidente de la Junta de Andalucía, al alcalde de Sevilla, etcétera. -¿Y a Pedro Sánchez? -No. Sólo sigo a políticos andaluces, y a algunos consejeros con los que tengo trato. -¿Sigue a algún artista o cantante o a alguien del mundo de la cultura? -No, sólo si me sigue a mí. Yo abrí la cuenta en el año 2013 porque vinieron a darnos un curso sobre redes y nuevas tecnologías de una fundación de Madrid a los obispos de Cataluña. Entonces nos hablaron de Tuenti, que ya no existe, de Twitter y Facebook. Nos dijeron que lo que más le cuadraba a un obispo era Twitter, que era como más institucional. Y luego vi que el Papa Benedicto, tan serio, tan profundo, tan espiritual, abrió cuenta de Twitter y dije bueno, pues ya está, La abrimos bastantes obispos pero luego los hay que lo han ido dejando. En Sevilla la cuenta ha ido creciendo. Yo lo uso para evangelizar, es decir, la finalidad es evangelizadora. Ahora, si voy a una parroquia a confirmar, y se hacen fotos, pues pongo una foto, que a la gente le hace gracia. O a una hermandad. Hay otras cosas de mi trabajo que no pongo nunca, por ejemplo, de las reuniones que tengo en Roma o de la Conferencia Episcopal. -¿La lleva usted personalmente? -Sí. No se tarda tanto. -¿Y está satisfecho de su experiencia con las redes sociales? -Sí, cuando llegué a Sevilla tenía 3.000 seguidores y ahora pasamos de 25.000. La de Instagram la abrimos porque los de medios de comunicación del obispado se pusieron muy pesados diciendo que los jóvenes estaban en Instagram y que había que estar ahí. Allí ponemos el mismo mensaje que en el tuit. Y sirve para evangelizar y hablar de Jesucristo. Ahora, a veces lo que tiene más retuits o más visualizaciones no es lo más profundo precisamente, sino cualquier cosa secundaria. También la presencia en redes me ha ayudado a integrarme en Sevilla. Tiene su gracia y me ayuda a coger el pulso un poquito, porque ahora todo sale en las redes. -¿El próximo paso será TikTok como han hecho Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoó? -No.