Las semanas de Carnaval llegan a su final y, como cada año, Barcelona se despide de la fiesta con el entierro de la sardina. Esta tradición, cargada de humor y teatralidad, marca el inicio de la Cuaresma, con cortejos fúnebres paródicos y la quema de una sardina que representa el adiós a los excesos. En la capital catalana, como es habitual, el entierro de la sardina no se concentra en un único acto central, sino que se celebra mediante múltiples actividades repartidas por los distintos distritos. Comparsas, talleres familiares y sardinadas populares llenarán calles y plazas en una jornada pensada tanto para vecinos como para visitantes. La programación se adapta a cada barrio, con recorridos y horarios propios organizados por asociaciones vecinales y centros cívicos, aunque todos comparten elementos comunes como procesiones festivas con música, disfraces y humor, un «funeral» simbólico y, en muchos casos, un final gastronómico o espectáculo abierto al público. La celebración simultánea de desfiles en distintos barrios puede provocar afectaciones puntuales al tráfico y desvíos temporales en algunas líneas de autobús, especialmente en calles estrechas o zonas donde se concentran los recorridos festivos. Por ello, se recomienda consultar los avisos actualizados del transporte público antes de desplazarse. Para moverse entre distritos, el metro suele ser la opción más práctica, ya que evita los posibles cortes en superficie y permite acceder con rapidez a los distintos puntos de celebración. Caminar los últimos tramos hasta las plazas o calles donde se realizan los actos también es aconsejable.