En su carta pastoral de esta semana, el obispo de Córdoba , monseñor Jesús Fernández, ha abordado la difícil situación que enfrentan los temporeros debido a las intensas lluvias que han afectado gravemente a la provincia y paralizado las labores agrícolas. En su mensaje, ha subrayado la urgente necesidad de apoyo moral, económico y jurídico para estos trabajadores, que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. El obispo ha lanzado un fuerte llamamiento a la conciencia de todos los diocesanos, pidiendo que «no se toleren injusticias contra los temporeros» . Asegura que, en tiempos de crisis como los actuales, es fundamental que no se abuse de la situación de precariedad de los trabajadores del campo. «No podemos permitir que se saquen beneficios injustos de esta lamentable situación ni que se atente contra la dignidad de las personas. Es momento de poner en ejercicio nuestra solidaridad cristiana», ha afirmado el prelado. Monseñor Fernández ha recordado que la Iglesia de Córdoba, a través de Cáritas, ha estado ofreciendo ayuda a los afectados desde el primer momento, coordinándose con Cruz Roja, Protección Civil y las autoridades municipales. Sin embargo, el obispo ha señalado que es necesario «ir más allá de la respuesta inmediata» . En su mensaje, ha señalado que la diócesis se comprometerá a realizar visitas a las familias afectadas, identificar las necesidades emergentes y coordinar con los servicios sociales para garantizar que nadie quede atrás. «Acompañar a las familias, ayudarlas a acceder a las ayudas institucionales y orientarlas en la tramitación de seguros o informes de daños es un paso necesario», ha añadido el obispo, reafirmando la disposición de la Iglesia para estar cerca de los más necesitados. Finalmente, Jesús Fernández ha hecho un llamado a todos los fieles para que contribuyan a la colecta de Cáritas , que servirá para ayudar a los afectados por las lluvias y las dificultades económicas. «Que nuestras manos se abran generosamente para dar lo que está en nuestra capacidad, y que, en medio de la adversidad, encontremos en Cristo nuestra esperanza.»