La multinacional cervecera Heineken ha anunciado que recortará entre 5.000 y 6.000 empleos durante los próximos dos años por la caída del volumen de ingresos netos en 2025. El hachazo laboral afectará al 7% de la plantilla global, formada por más de 87.000 profesionales, pero ese plan no se aplicará de forma homogénea en todo el grupo. Según ha podido saber ABC, tanto la central de Ámsterdam como las filiales menos rentables y las consideradas no estratégicas sufrirán el mayor impacto. España no se encontraría entre ellas. El año pasado creció a doble digito en beneficio operativo , además de hacerlo por encima del mercado y aumentar su cuota con respecto al ejercicio anterior. Todo ello gracias especialmente a al comportamiento en el canal de hostelería así como en el segmento de marcas premium. La compañía tiene cuatro centros productivos en la península repartidos entre Madrid, Valencia, Jaén y Sevilla, donde se encuentra la fábrica más grande y la más avanzada. Andalucía occidental es, además, uno de los principales territorios de consumo de enseñas como Cruzcampo, que mantiene el liderazgo sobre el resto de las competidoras. Según la nueva segmentación de mercados de la compañía a nivel mundial, Heineken España es considerada una de las 17 filiales estratégicas para crecer e invertir . En la cuenta de resultados es la sexta en ventas a nivel mundial y los segundos productores en Europa. El volumen de empleados que tiene la compañía en España se sitúa sobre los 1.400 trabajadores, la mayoría de ellos pertenecientes a las fábricas andaluzas. «Nuestra principal prioridad es acelerar el crecimiento, financiado mediante un aumento de la productividad y cambios en el modelo operativo que implicarán una importante intervención en los costes durante los próximos dos años», ha indicado Dolf van den Brink , consejero delegado de Heineken, que dejará el cargo el próximo 31 de mayo, subrayando que los plazos variarán según el mercado y estarán sujetos a las circunstancias y procesos locales. La cervecera neerlandesa ha defendido la implementación de un modelo operativo más simple y eficiente, avanzando en algunas zonas geográficas hacia Empresas Operadoras Multimercado (MMO), con cuatro MMO en funcionamiento en Europa en los próximos seis meses. Asimismo, para financiar y mantener sus prioridades de crecimiento, Heineken buscará aumentar la productividad mediante la optimización de la cadena de suministro a través de la digitalización y cierres selectivos, la salida de empresas operativas donde no exista una ruta clara hacia el crecimiento sostenible y la transición de aproximadamente 3000 puestos a Heineken Business Services (HBS). Por otro lado, la compañía neerlandesa ha informado de que, en el conjunto de 2025, obtuvo un beneficio neto atribuido de 1.885 millones de euros, un 92,7% por encima del resultado anotado en el ejercicio anterior, que se vio lastrado por el deterioro de la inversión en China Resources Beer, mientras qu e el beneficio operativo retrocedió un 3,2%, hasta 3.406 millones. Asimismo, Heineken registró una caída del 1,6% (1,2% orgánico) en el volumen de cerveza comercializado, mientras que los ingresos netos disminuyeron un 3,6%, hasta 28.753 millones de euros. En concreto, las ventas netas de la cervecera en Europa disminuyeron un 3,3%, hasta 11.457 millones de euros; un 2,5% en Asia Pacífico, hasta 4.121 millones; y un 8,3% en América, hasta 9.542 millones. En el caso de África y Oriente Próximo, los ingresos netos de Heineken aumentaron un 3,6%, hasta 4.282 millones. «En 2025, obtuvimos un rendimiento resiliente y equilibrado. Ganamos cuota, impulsamos la productividad en costes y efectivo, y aumentamos la inversión en nuestras marcas«, declaró Dolf van den Brink. De cara al ejercicio 2026, asumiendo un entorno de consumo sin cambios en la mayoría de mercados, la multinacional mantiene la prudencia y anticipa un crecimiento del beneficio operativo de entre el 2% y el 6%, mientras que los costes variables aumentarán en un rango de un dígito bajo por hectolitro, principalmente debido al impacto del tipo de cambio, y el gasto de capital como porcentaje de los ingresos netos será inferior al 8%, frente al 8,4% de 2025.