El trono espera. No es de ninguna realeza europea ni está en el palacio de Buckingham ni en el de Versalles. Se encuentra en el 251 de Bristol Avenue, Brentwood, California, y el título al que da acceso es al de príncipe de Bel-Air. Por una 'módica' cantidad: 29,5 millones de dólares cuesta la casa donde Will Smith se convirtió en príncipe —a sus 21 años— y busca nuevo dueño por primera vez en medio siglo. La mansión sale al mercado tras haber pertenecido desde 1978 a la misma familia, la del agente inmobiliario Sasha Rahban, que nació y creció allí. Conviene aclararlo para evitar desilusiones: la casa no está en Bel-Air, sino en otra lujosa ciudad próxima a Los Ángeles, Brentwood, y su interior no se corresponde con el de la ficción, filmada en un estudio. Pero es aún más lujosa. Construida en 1937, de estilo colonial, cuenta con seis dormitorios, siete baños y un espléndido jardín con piscina. Un palacio para sentirse príncipe. O para un nostálgico fan. La serie se emitió entre 1990 y 1996, aunque a España no llegó hasta 1993. Fue un éxito inmediato. En EE.UU. la veían cada semana 20 millones de espectadores. En España llegó a 4,5 millones. Will Smith hizo carrera y fortuna desde entonces, pero hasta sus tropelías recientes, como su agresión a Chris Rock en plena gala de los Oscar de 2022 , se amparan en aquel simpático personaje para el que exigió usar su propio nombre en la vida real.