Es capaz de traducir las leyendas toledanas al lenguaje del arte. Trazo a trazo, Javier Alcolea, Alko como artista urbano, se enfrenta estos días a la que será su segunda obra mural en la ciudad de Toledo , en la que vive desde que cumplió los 6 años. Arraigado a La Mancha por su vinculación familiar con Pedro Muñoz (Ciudad Real), este joven talento siempre tuvo clara su vocación por lo artístico y apostó por ello. Hoy puede decir que vive de lo que ama . Alko se define como caótico e inquieto, pero en realidad es ese impulso el que convierte a su obra en auténtica y única. Del boceto al resultado final hay un largo viaje de improvisaciones que el joven, de 26 años, plasma en sus lienzos con la impronta del momento y la maestría del genio. En sus creaciones se respira el cosquilleo de quien tiene el don de crear con libertad . Ahí está el mural que decora la senda ecológica desde la Casa del Diamantista al puente de San Martín. Su primer gran encargo para la ciudad que le ha visto crecer entre sprays y pinceles. Pero para llegar hasta ahí, Alko ha transitado por una infancia que comenzaba en Pedro Muñoz (Ciudad Real), paró en Torrijos (Toledo) y se asentó en la capital regional, en el Casco Histórico, en su barrio de San Cipriano. Del colegio al instituto, Alko encontró su espacio y forjó su personalidad refugiándose en el arte y en las leyendas toledanas que su madre, Mamen, le contaba paseando por una ciudad para él desconocida. «Para que me adaptara mejor a Toledo mi madre se aprendió mogollón de leyendas, hizo un gran esfuerzo; por las tardes y así, caminando por el Casco, me las iba contando y a mi la ciudad me iba gustando cada vez más, la sentía más mía », asegura con nostalgia de aquellas primeras veces en la que hoy considera su ciudad. Antes de pintar en Toledo, lo hizo en su pueblo, Pedro Muñoz, donde plasmó la identidad y la tradición del municipio . «Me lo encargó una empresa de reciclaje, me ceñí a la raíz del pueblo, al sentir de sus gentes, como es la vega y las lagunas, y los mayos», comenta a ABC con la sonrisa de un joven entusiasta que un día apostó y ganó , pues además de sus murales desarrolla su carrera profesional como creativo en una empresa multinacional del sector deportivo. El poder de las redes sociales, donde comenzó a compartir su obra, le ha abierto puertas, como la del Ayuntamiento de Toledo, que se fijó en su talento para llenar de color la senda ecológica . Al mural con la leyenda de la Casa del Diamantista se suma ahora un nuevo lienzo, bajo el puente del hormigón cercano al de San Martín. «Mi trabajo empieza el mismo día que me comentan la posibilidad de hacer un nuevo mural, ahí comienzo a darle el sentido a la obra y a recordar esa relación íntima que tengo con las leyendas , con ese toque de nostalgia», explica a horas de pintar el segundo mural, esta vez sobre el baño de la Cava, dada la cercanía del muro al torreón ligado a la leyenda de Florinda de la Cava, hija del noble visigodo conde Don Julián, una joven dama deseada por el rey Rodrigo. Un amor no correspondido que desencadenó en la caída del reino visigodo . «La historia me encanta y ahí también encuentro inspiración, este mural tendrá como elementos principales a los personajes históricos y de ahí saldrá vegetación como guiño a la senda y al río», indica, siempre agradecido, dice, a la ayuda de su familia para abordar estas obras de grandes dimensiones , «aquí me ayudan tanto mi padre Patricio, como mi hermano Pablo». Amigo de Pole, el cantante toledano, Alko no olvida la noche que miles de personas aplaudieron sus creaciones. Ocurrió en el 'WiZink' en un concierto del cantautor y máximo exponente del hip hop y del pop actual. «Ahí estaban mis cuadros, es lo más tocho que me ha pasado , los sorteamos entre el público, eran seis cuadros en los que le pinté a él, fue brutal», asegura el que es ya el Greco del siglo XXI. Pronto, su obra, se verá en los museos, y sino, al tiempo.