La maternidad -o la forma en cómo se vive- y el retorno a las raíces, a lo rural, se han convertido en el tema central del último cine español. Una casualidad que es, en realidad, una causalidad. «Lo interesante es que todas estas historias explican la maternidad desde un sitio nuevo no idealizado que cuestiona los clichés e intenta aportar una nueva mirada». La dueña del entrecomillado es Elena Trapé , que estrena este viernes ' Els encantats ', donde una madre (interpretada por Laia Costa) se enfrenta al vacío de alejarse por primera vez de su hija pequeña en un momento, el de la ruptura sentimental, que le trastoca la vida. El terremoto vital, o mejor, las grietas que le provoca el terremoto, le obligan a escapar al campo, al viejo caserón familiar donde busca la calma que la velocidad de la vida le había arrebatado. Podría parecer una huida, y seguramente lo sea, pero también se puede interpretar como una forma de buscar en el silencio la calma . Claro que en silencio hay que enfrentarse al fantasma de los pensamientos de uno. Así arranca el viaje emocional que Elena Trapé le propone a esa madre que no para de moverse porque, en realidad, no se atreve a encontrarse. Noticia Relacionada estandar Si Crítica de 'Els encantats': Cuando todo lo que era príncipe se convierte en rana Oti Rodríguez Marchante Cine que con una cámara y una actriz convierte en excepcional una historia de tantas «La vuelta al campo fue consecuencia de que lo necesitaba la historia. No fue una declaración de principios ni creo que vivir en el campo sea mejor », remata Elena Trapé, que ya con 'Las distancias', su anterior filme, ponía la mirada en cómo los treintañeros trataban de asentarse en un mundo cada vez más extraño, donde la meta nunca llega y el punto de partida de la juventud queda ya demasiado lejos. «En lugar del viaje del héroe, lo que hace mi personaje es el error del héroe », reflexiona Laia Costa, que todavía tiene reciente en la memoria la noche en la que recogió el Goya a mejor actriz por su papel en 'Cinco lobitos' , también como madre primeriza en el salto de vallas de la vida. «Es lo típico que dices de que te vas al campo porque ahí vas a estar mejor, pero en el silencio solo se oye tu propia voz. Es como irte a un un sitio donde creo que voy a estar y bien resulta que no, que estoy peor. Dejo la ciudad que es ruidosa y que tengo amigos tomando vermuts en terraza y me refugio aquí que no hay nada, solo mi voz… pero eso solo no funciona», señala, mezclando su voz con la del personaje, y eso que promete que no se lleva a casa los papeles porque eso del método Stanislavski no va con ella, que para eso hace no mucho era ejecutiva de cuentas de una multinacional. https://www.youtube.com/watch?v=lImnyTJN0HA&ab_channel=acontrafilms «Siempre digo que el hecho de ser actriz ha hecho que trabaje mi empatía de una forma especial. Cuando era ejecutiva de cuentas no tenía que hacerlo. Pero hay algo como de aprendizaje del propio proceso también, que quizás no tiene nada que ver con el personaje sino con la directora o el director, que también es hermoso», reflexiona. Porque para Laia Costa, la importancia principal de los premios –y ha ganado unos cuantos, nacionales e internacionales– es «para que te cojan el teléfono». Asiente Elena Trapé, que con este, su tercer largo, ya siente como un triunfo solo el hecho de «estar presentando una tercera película». La realidad es que el éxito, leyendo las críticas , llegará después. Como le pasó con 'Las distancias', multipremiada y aplaudida por el público. Por si acaso, como tantas otras cineastas, se queda con metas que parecen cortas pero que son inmensas: «Realmente el éxito es poder hacer una carrera en la industria», celebra.