Dos niños y dos niñas de 5 años. Para convencerlos de que fueran con él para luego agredirlos sexualmente , un monitor del Liceo Francés de Barcelona «les daba chuches y caramelos y los llevaba detrás de una caseta que hay en el patio del colegio». Así reza el auto del Juzgado de Instrucción 1 de Barcelona que ordena el ingreso en prisión del acusado, con una discapacidad psíquica del 33 por ciento, según un certificado del Departamento de Acción Social de la Generalitat, que data de 2009. El instructor, Joaquín Aguirre, señala en su escrito, fechado el 31 de mayo y consultado por ABC, que no puede considerarse que el monitor sea incapaz de conocer el alcance de sus actos. « Llevaba a los niños varones detrás de la caseta para que no lo vieran y, en el caso de las niñas, aprovechó que estaba a solas con ellas en el lavabo. Por tanto, sabe distinguir que el acto que realiza era reprochable y por eso buscaba un apartamiento respecto de las demás personas que había en el patio», sostiene el magistrado. Fue el pasado marzo cuando los padres de las dos menores interpusieron una denuncia ante los Mossos d'Esquadra , relatando que sus hijas habían sido víctimas de una agresión sexual por parte de un monitor de su escuela. A principios de mayo, hicieron lo propio los progenitores de otros dos niños. El individuo era el encargado de vigilar a los preescolares durante el recreo y la hora de la comida. Dos horas diarias, entre 12 y 14. Noticia Relacionada estandar No Los Whatsapps incriminatorios mantienen a la manada de Castelldefels en prisión provisional: «La hemos reventado» Elena Burés El tribunal descarta el argumento de las relaciones consentidas porque los cinco acusados reconocen los hechos en su chat K-Team La Policía catalana fija la fecha de las agresiones a las niñas en noviembre de 2022, cuando ambas, que son amigas, se encontraban en uno de los lavabos del patio. El monitor entró con ellas, y allí perpetró las agresiones. En enero del año siguiente, agredió a los dos menores en la parte trasera de una caseta, en una zona apartada del recreo. «Por el relato que los niños hicieron a sus padres, esta conducta había sucedido en varias ocasiones», reza el auto. Además del delito de agresión sexual , el instructor apunta que se aprecia agravante de superioridad, al ser el acusado monitor, «por lo que los menores le deben respecto a causa de la vigilancia que ejerce sobre ellos». Las penas a las que se enfrenta por cada uno de los asaltos oscilan entre los dos y seis años de cárcel, y los 12 o los 16. En cuanto a los motivos que han llevado al juez a atribuir al investigado los ataques están las declaraciones de los menores . Una de las niñas reconoció al monitor en una de las tres fotos que le mostraron los Mossos. Dijo que era la persona que «entra en el baño». El equipo médico que la exploró emitió un informe en el que indicó que había referido «haber vivido diferentes situaciones de violencia sexual» . También el forense que atendió a la otra menor dictaminó: «creemos que lo narrado es plausible con los hechos denunciados». Reiteración delicitiva Las declaraciones de los cuatro pequeños, por separado, detalla el juez, aportan muchas coincidencias en sus relatos, «como que les daba chuches y caramelos y que los llevaba detrás de una caseta que hay en el patio del colegio», lugar que está identificado por los Mossos. Y también sobre los horarios en que los agredía. Aunque los dos niños están pendientes de exploración por parte de los psicólogos de Justicia, Aguirre apunta que las declaraciones que constan en el atestado policial y los audios aportados por los padres con sus testimonios «permiten atribuirles credibilidad en este momento procesal». «Existen indicios bastantes para considerar que el inculpado, presuntamente, podría haber cometido los hechos denunciados», sostiene el juez «Existen indicios bastantes para considerar que el inculpado, presuntamente, podría haber cometido los hechos denunciados por los padres y relatados por los niños», sostiene el juez que, además, añade: «Parece tratarse de una conducta pedófila que se extiende, al menos, a cuatro menores del mismo centro, de clases diferentes». Para ordenar el ingreso en prisión provisional del monitor, subraya que el principal objetivo es evitar la reiteración delictiva , «corriente en caso de delincuentes sexuales». «Se trata de un tipo de delincuente que suele ser reincidente», abunda el instructor, «y el delito futuro a cometer sería de los más graves del Código Penal, solo por debajo de los delitos contra la vida (homicidio y asesinato)».