Inés Arrimadas , tras cuatro años en el Congreso de los Diputados, se despide de la política. La portavoz de Ciudadanos (CS) en la Cámara Baja, antigua líder de la formación, descarta a su vez dar el salto a las filas del Partido Popular (PP) , según aseguran fuentes de su entorno a ABC. Este 23 de julio, en las elecciones generales adelantadas por Pedro Sánchez, la dirigente que se impuso al nacionalismo catalán en el punto álgido del 'procés' verá los comicios desde la barrera, como una ciudadana más. La decisión era esperable, dadas sus reiteradas promesas en los últimos meses de que ella estaría en CS o en ningún otro partido. Ahora, dos días después de que el Comité Nacional de su formación, órgano del que todavía formaba parte, optase por no concurrir a los comicios del 23J —en gran parte por su consejo, dado que era la única candidata realista a mes y medio vista—, confirma su adiós. El runrún se ha desatado antes del mediodía, cuando CS ha convocado una comparecencia de Arrimadas a la una de la tarde en la sala de prensa del Congreso. Fuentes de su entorno confirman que dará una breve declaración a modo de despedida y que para ella ha sido un «orgullo» representar a los españoles por la provincia de Barcelona desde que pasó a la política nacional en las elecciones de abril del 2019. Noticia Relacionada estandar No Macarena Olona registra el partido Caminando Juntos de cara a las generales del 23J S.E. La exdiputada de Vox da este paso dos días después de la convocatoria de elecciones Antes, Arrimadas cobró un enorme peso político y mediático por su papel como líder de la oposición en Cataluña durante la deriva independentista que llevó al Parlamento catalán a declarar la independencia de forma unilateral el 27 de octubre del 2017. Su liderazgo había sido decisivo en los plenos de los días 6 y 7 de septiembre de aquel año, cuando el separatismo aprobó de forma inconstitucional las leyes de desconexión. El mismo día de la declaración unilateral de independencia, el Senado aprobó a petición del Gobierno el artículo 155 de la Constitución para intervenir la autonomía de Cataluña y Mariano Rajoy convocó elecciones anticipadas al Parlamento autonómico. En aquellos comicios, Arrimadas logró una histórica victoria y se convirtió en la primera política no nacionalista en imponerse en la región. No obstante, fue estéril porque los separatistas tenían mayoría para formar gobierno. En 2019, menos de dos años después, anunció su salto a la política nacional en un tándem con Albert Rivera con el que CS apostaba por dar el 'sorpasso' al PP y convertirse en la alternativa a Pedro Sánchez . El partido logró su mejor resultado histórico, 57 diputados, y se quedó a menos de un punto porcentual de los populares. Pero a la vez sumaba mayoría absoluta con el PSOE. Una vía que no quiso explorar y que llevó a la repetición electoral del 10N, donde los liberales perdieron 47 escaños en un batacazo del que no han sabido reponerse. Rivera dimitió al día siguiente y un clamor interno miró a Arrimadas, embarazada de su primer hijo, como la heredera natural del hasta ese momento único presidente de CS. Arrimadas se impuso en las primarias de la sucesión a Francisco Igea por amplio margen y se convirtió en la primera y última mujer presidenta de CS. Su mandato no consiguió remontar la debacle del 10N y, tras unos meses de aproximación al Gobierno al respaldar las prórrogas del estados de alarma por el coronavirus, empezó a tener las primeras crisis internas por cuestionar su estrategia. En febrero del 2021 el partido perdió en Cataluña treinta diputados autonómicos, confirmando que la crisis de CS persistía y no era pasajera. El núcleo duro de Arrimadas buscó un golpe de efecto con una moción de censura en la Región de Murcia, donde pretendía cambiar al PP por el PSOE en el Ejecutivo autonómico y hacerse CS con la presidencia. No funcionó y eso desembocó un terremoto con el adelanto electoral en la Comunidad de Madrid y la pérdida para Ciudadanos de los Ejecutivos de la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia , dos de los cuatro que formó con el PP en 2019. En las sucesivas elecciones se sucedieron las malas noticias: en Castilla y León pasó de gobernar a tener un solo procurador y en Andalucía, directamente, a desaparecer. La formación inició un proceso de refundación que culminó en enero, con la VI Asamblea General. Arrimadas cedió el liderazgo a una suerte de bicefalia — Adrián Vázquez (secretario general) y Patricia Guasp (portavoz política)—, pero las elecciones autonómicas y municipales del 28M han sido la puntilla. Fuera del Ayuntamiento de Madrid, sin representación en los doce parlamentos autonómicos donde había elecciones y sin posibilidad de gobernar en ninguna ciudad importante. Arrimadas, con su mudanza a Jerez de la Frontera (Cádiz) hace unos meses, dio pistas de que preparaba su adiós de la política, aunque en el partido había quienes la seguían viendo como la única candidata posible para unas elecciones generales. La decisión de no concurrir pone punto y aparte, ya se verá si final, a la vida política de Inés Arrimadas: el azote del 'procés' que no supo reflotar Ciudadanos.