Las pantallas forman parte de la vida de nuestros hijos. Están en casa, en el colegio, en los planes con amigos … y también en nuestros bolsos, bolsillos y rutinas. Hoy más que nunca, el reto no es eliminar las pantallas, sino evitar que nuestros hijos se conviertan en sus esclavos. Y eso implica enseñarles a usarlas de forma consciente y acompañada, y por supuesto sin dejar que sustituyan lo esencial: el juego, el movimiento, la conexión real, la creatividad. Porque cuando una pantalla lo es todo… el resto del mundo se apaga. Читать дальше...