Comprar un pan de calidad y ver al día siguiente que se ha quedado duro es todo lo que no queremos. Sin embargo, que pierda su textura tierna es normal al no tener conservantes . ¿Esto quiere decir que hay que tirarlo? No necesariamente. Salvador, un panadero experto de La Algaba, ha compartido un sencillo truco para recuperar el pan duro y darle una segunda vida. El método es mucho más fácil de lo que parece: hay que meter el pan bajo el grifo, sin miedo, y meterlo después en el horno durante unos diez minutos. «Lo metemos debajo del grifo, 10 minutitos en el horno, a unos 200 grados más o menos , y nuestro pan se queda perfecto», explica. El panadero explica que así podemos aprovechar mejor un producto hecho de forma natural, sin conservantes. De hecho, quiso comprobar hasta qué punto funcionaba el truco haciendo un experimento en su propio despacho de pan. El truco que propone Salvador consta de dos pasos. El primero consiste en humedecer el pan sin miedo, c olocándolo directamente debajo del grifo . Después, hay que meterlo en el horno durante aproximadamente diez minutos, a unos 200 grados. «Compras un pan de calidad y se pone duro, pues lo mejor que puedes hacer es recuperarlo», explica el panadero, que muestra así una alternativa para no tirar una pieza que todavía puede aprovecharse. La clave está en devolverle al pan parte de la humedad antes de calentarlo. Así, recupera una textura mucho más tierna y puede volver a comerse como si estuviera recién hecho. Salvador no se ha limitado a explicar el truco, sino que también ha querido demostrar su resultado con un experimento en su propio despacho. Para ello, dio a probar dos piezas: una correspondía al pan del día y la otra era del jueves, aunque esta última había pasado por el proceso de regeneración. Varias personas los probaron y averiguaron cuál era la más reciente. « Uno de los dos es del jueves , el otro es de hoy», advertía antes de que lo comieran. Algunos señalaron que un pan parecía más tierno y que tenía aspecto de estar recién hecho. Sin embargo, la sorpresa llegó al descubrir la respuesta: precisamente el pan que habían identificado como más fresco era el del jueves, el que había sido recuperado. El resultado de la prueba sirvió para mostrar de forma real cómo funciona este sencillo truco. La mayoría pensaba que el pan recuperado era el más nuevo, e incluso algunos destacaron su textura tierna.