La visita de ‘El Hormiguero’ de este miércoles 21 de octubre no tuvo como objetivo promocionar ningún proyecto, como suele ser habitual entre los invitados del programa de Pablo Motos. Susanna Griso acudió al plató para analizar la actualidad política en plena precampaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y justo después de confirmarse la entrevista de Pedro Sánchez en ‘La Revuelta’. La presentadora de ‘Espejo Público’ y el de ‘El Hormiguero’ compartieron para romper el hielo algunas anécdotas de sus 21 años al frente de sus respectivos programas. En ese tiempo, ambos han cubierto bastantes campañas electorales, pero, según Motos, ninguna como esta. «Se me está haciendo largo», reconoció el de Requena. Griso le recordó que todavía quedan 39 días por delante y que van a ser muy intensos. «Yo creo que vamos a ver cosas que nunca hemos visto antes», vaticinó la catalana. El anfitrión señaló que Pedro Sánchez ha utilizado «el cartucho del amor», refiriéndose así a la declaración y el beso del presidente del Gobierno a Begoña Gómez en un acto de campaña. «Un poco copiado de los Kirchner, ¿no? Al final era el lema peronista, eso de ‘la fuerza del amor’», señaló la comunicadora. Preguntada por Motos si cree que esa estrategia puede convencer a los votantes indecisos. «Yo creo que cada vez más las campañas son muy emocionales, se juegan más en el terreno de los sentimientos que del raciocinio», planteó la periodista, que tildó el momento de «postizo» y «prefabricado». Pero, en su opinión, «al votante progresista que cree que Begoña Gómez es víctima de una cacería política, pues esta muestra de amor puede motivarle». «¿Qué crees que pasará con el líder que pierda?», quiso saber el conductor de ‘El Hormiguero’. Susanna Griso recurrió a las encuestas que le dan al Partido Popular y a Vox más de 200 escaños. La duda, cree, es «cómo se reparten», más que la victoria en sí. «En el caso de Pedro Sánchez, y sé que Iván Redondo me va a reñir, puede pasar que, si fagotiza a la izquierda de su izquierda y moviliza apelando al voto útil, puede que acabe teniendo más votos que el Partido Popular», explicó. Según ella, es la hipótesis que están defendiendo desde Ferraz para que parezca que la partida no está perdida y así «él estaría legitimado para encabezar la oposición». Para la periodista, de hecho, el presidente del Gobierno está pensando sobre todo en el día después de las elecciones. Sobre la huelga general, Griso aclaró que «los sindicatos tienen todo el derecho del mundo a convocarla», pero recordó que ha habido una con todos los gobiernos anteriores, salvo este. «Curiosamente, lo hacen dos días antes del arranque de la campaña electoral. Es indudable que hay un pequeño oportunismo político», defendió. Aunque creo que hay motivos para el enfado y el cabreo, también han existido durante ocho años. «Lo sorprendente es que lo hagan en el último minuto de partido». Después, Pablo Motos puso sobre la mesa otro tema de la campaña: la vivienda. La propia presentadora ha tenido problemas para encontrar casa en Barcelona. «Yo buscaba una vivienda para estudiante. Me he dado cuenta de que ya funciona a base de casting, es decir, o tienes alguien que te pone el primero de la fila o es casi imposible», contó. Y aunque no se atrevió a dar datos, la caída de la oferta «la he experimentado en mis propias carnes». En otro momento de la entrevista, Motos le pidió una actualización de su relación con José Luis Rodríguez Zapatero, con quien la periodista se llevaba muy bien. «La presentadora de ‘Espejo Público’ reveló que la última vez que habló con el expresidente fue cuando le preguntó por el origen de las joyas. Antes sí que hablábamos mucho y yo le tengo mucho aprecio. Pero lo de las joyas me dejó muy sorprendida», admitió. Griso achacaba las informaciones que salieron en su día a una «campaña de intoxicación» y nunca les dio crédito. De hecho, aseguró que le constaba que Zapatero hizo gestiones para liberar a presos políticos aprovechando la interlocución con Maduro para que muchas personas encarceladas y torturadas pudieran salir, cosa que sin su intervención no habría sido posible. Por esa razón, cuando fueron saliendo ciertas informaciones, reconoció sentirse «frustrada». Y alegó: «Yo le he defendido mucho, y esa parte merece una explicación que, de momento, no se nos ha dado».