Los gimnasios vuelven a llenarse de nuevos miembros en esta época del año. Cambian los hábitos, pero no tanto. Basta con poner un pie en cualquier club deportivo estos días para comprobar que sigue estando a la orden del día hacer una lista de propósitos y hábitos positivos con el inicio del curso. Pero la clave no está en apuntarse al gimnasio e ir un par de días, sino en aguantar el tiempo suficiente para convertirlo en un hábito a medio y largo plazo. ¿Y sabes qué dos hábitos señalan los expertos como esenciales para que la vuelta al gimnasio sea un éxito? Apostar por el tipo de entrenamiento personalizado que más te guste y, paradojas de la vida, cuidar el descanso. De la vuelta al gimnasio en septiembre ya te hemos hablado en alguna ocasión en Summum. La importancia de ajustar el nivel de exigencia y el tipo de entrenamiento a tu estado físico, ser progresivo, acompañar el entrenamiento con una correcta alimentación… Las claves del éxito en el reto de volver al gimnasio tras un verano (o más) sin entrenar son de sobra conocidas por la mayoría de las personas que hayan hecho deporte de una forma continuada en alguna etapa de su vida. Pero hay dos factores que tienen un impacto positivo decisivo en ayudar a que la vuelta al gimnasio se convierta en un hábito sostenido: hacer lo que te gusta y recuperar bien entre entrenamientos. Suena a perogrullo, pero tiene todo el sentido del mundo que así sea, y lo cierto es que son muchas las personas que se apuntan al gimnasio o se calzan las zapatillas de correr porque creen que es lo que toca si quieren adelgazar esos kilos de más. Y no, no funciona a medio plazo. La tabla de musculación se convierte pronto en una cuesta empinada que abandonamos a mitad de camino (o en las primeras rampas). ¿Por qué? Porque falta lo más importante: la motivación para continuar , la gasolina del entrenamiento. «No existe un único tipo de ejercicio que funcione para todo el mundo», asegura Daniel Galindo, director de Experiencia e Innovación de VivaGym, que pone en valor el entrenamiento personalizado en el gimnasio como elemento esencial para que el cliente tenga continuidad. «(Entrenamientos) adaptados a tu forma de ser y tus objetivos», indica. La ciencia avala este argumento. El estudio titulado 'Los rasgos de personalidad pueden predecir qué intensidades de ejercicio disfrutamos más y la magnitud de la reducción del estrés experimentada después de un programa de entrenamiento', publicado el año pasado en la revista Frontiers in Psychology , concluye que para que el ejercicio se convierta en algo placentero, hay que adaptarlo al carácter personal de cada uno, dejando a un lado tendencias de aplicación general. «Está demostrado que nuestra personalidad puede influir en cómo respondemos y nos involucramos con el ejercicio», aseguró Flaminia Ronca, profesora asociada del University College London, institución responsable del estudio, cuando se publicaron los resultados. Siguiendo los resultados de este estudio, si eres una persona extrovertida, lo más probable es que disfrutes y te motives más si apuestas por actividades grupales en la vuelta al gimnasio en septiembre donde la música sea protagonista. Desde vivaGym recomiendan actividades como Hybrid, zumba, body combat o ciclismo indoor, «donde la energía del grupo ayuda a impulsar los entrenamientos, siendo la opción ideal para conseguir el mejor rendimiento». En cambio, si eres una persona introvertida, apuntarte de entrada a este tipo de clases colectivas solo por el hecho de que tus conocidos te hayan animado puede ser un error mortal de necesidad para tu operación vuelta al gimnasio. «Para los introvertidos que prefieren entrenar a su propio ritmo y con mayor concentración, las zonas de peso libre, entrenamiento funcional y cardio de los centros son el mejor lugar para entrenar con total autonomía», aconsejan desde la cadena de gimnasios. Y si tu estado de nervios a la vuelta de las vacaciones no es el adecuado para gozar de buena salud, la entrada a la actividad física en tu regreso al gimnasio pasa por actividades como el yoga, el pilates o el tradicional stretching. «También son buenas actividades para este objetivo utilizar cualquier máquina de la zona de cardio a ritmo suave o trabajar con máquinas guiadas que aportan seguridad y control en la zona de fuerza», indican desde VivaGym. En cualquier caso, Beatriz Díaz, entrenadora deportiva y fundadora de The Yard Hybrid Training , hace hincapié en que no es lo mismo volver a entrenar tras un parón corto que hacerlo después de mucho tiempo sin actividad física habitual. «Si llevas mucho tiempo sin practicar deporte, aconsejaría realizar previamente una valoración individual con un profesional del entrenamiento, para conocer tu punto de partida y adaptar el ejercicio a tus necesidades», incide. La directora del centro deportivo recién abierto en Rivas Vaciamadrid apuesta por las sesiones full body como la mejor puerta de entrada al gimnasio y el entrenamiento tras el verano. Siempre ajustadas al nivel físico y necesidades de cada persona. «Son entrenamientos en los que trabajamos los principales grupos musculares en una misma sesión y recuperamos así progresivamente fuerza, movilidad y resistencia», dice. Volver a la rutina en el entrenamiento en septiembre pasa también por no querer ir demasiado rápido, por no pasarte de frenada aprovechando esa motivación e impulso extras que sueles tener en estas fechas. «Hay que aprovechar ese impulso para empezar a construir buenos hábitos, pero sin querer conseguirlo todo de golpe», advierte Beatriz Díaz. La experta aconseja arrancar con dos o tres días de entrenamiento semanales, «preferiblemente en días alternos, permitiendo al cuerpo recuperarse y adaptarse». Después de unas tres semanas —continúa—, si la adaptación es buena, podemos progresar hacia tres o cuatro días semanales y aumentar poco a poco el volumen y la intensidad». Para la fundadora de The Yard Hybrid Training, «uno de los errores más frecuentes es empezar septiembre queriendo hacerlo todo: entrenar todos los días , cambiar completamente nuestra alimentación y exigirnos resultados inmediatos». En su opinión, «esa motivación inicial es fantástica, pero tenemos que convertirla en un hábito que podamos mantener», por lo que considera «mucho mejor empezar poco a poco y ser constante que empezar demasiado fuerte y terminar tirando la toalla». Si tú caso es distinto porque apenas has dejado de entrenar en verano o incluso no has bajado el ritmo, Beatriz Díaz aconseja aprovechar septiembre para plantearte nuevos retos. «Mantén el trabajo de fuerza como base y busca nuevos estímulos, aumentando progresivamente la intensidad, el volumen o incorporando entrenamiento híbrido y cardiovascular», apunta. La fundadora de The Yard Hybrid Training comparte una reflexión válida para cualquiera de los tres escenarios —vuelta tras parón prolongado, tras un descanso veraniego o continuidad desde las vacaciones—: «Recuerda: un buen entrenamiento no se mide por lo agotado que terminas. Los resultados llegan de la mano de la constancia, la progresión, una buena planificación y una recuperación adecuada». De igual modo que es esencial encontrar el tipo de entrenamiento que te motive lo suficiente para seguir y traspasar esa etapa tan exigente en la que se sufre más de la cuenta entrenando y aparecen las agujetas en los días posteriores, es clave cuidar el descanso entre entrenamientos. En realidad, siempre lo es, pero más si cabe en una operación de vuelta a la rutina deportiva . «Retomar los entrenamientos, volver al gimnasio o recuperar los hábitos de actividad física después del verano supone también un reto para el organismo, especialmente cuando la exigencia aumenta», aseguran desde Wellbeinn, especialistas en la fabricación de material para la recuperación deportiva profesional. Según su Barómetro del bienestar y el rendimiento recién publicado, el 90% de los españoles practica algún tipo de actividad física, pero tres de cada cuatro personas padece fatigas y molestias musculares tras realizar deporte. En concreto, el 53,2% las sufre algunas veces después de entrenar y un 21,9% afirma padecerlas de manera frecuenta. Apenas un 24,9% dice no sufrir fatiga o molestias nunca o casi nunca. Los datos del informe evidencian también que fatiga y molestias van asociadas a la intensidad del entrenamiento. «Entre quienes practican deporte con un perfil competitivo, el 54,6% experimenta fatiga frecuentemente o siempre, frente al 16,4% de quienes practican actividad física de forma recreativa», indica el barómetro. Sigue siendo un porcentaje alto de personas que tienen muchas probabilidades de tirar la toalla en la vuelta al gimnasio porque no están dispuestas a padecer fatiga y, sobre todo, molestias musculares entre entrenamientos; suficiente tienen con volver a la oficina. Por ello, el descanso juega un papel tan decisivo en que la operación vuelta al gimnasio llegue a buen puerto. «La vuelta a la rutina no solo implica recuperar el entrenamiento, sino también prestar mayor atención a cómo responde el cuerpo y cómo se recupera después del esfuerzo. La evolución de los hábitos deportivos apunta hacia una visión cada vez más integral, en la que actividad física, recuperación, nutrición y descanso forman parte de una misma estrategia de bienestar», concluyen desde Wellbeinn. «Este septiembre, aprovecha la motivación de la vuelta a la rutina para empezar a cuidarte, pero hazlo pensando a largo plazo. No busques hacerlo perfecto durante dos semanas; busca poder mantenerlo durante todo el año», apostilla Beatriz Díaz, fundadora de The Yard Hybrid Training Rivas Vaciamadrid.