«Las bicicletas son para el verano», decía el título de la célebre obra teatral de Fernando Fernán Gómez, llevada posteriormente al cine. Sin embargo, y con permiso del autor, desde el área de tecnología de ABC nos atrevemos a enmendarle la plana: dadas las olas de calor cada vez más fuertes y frecuentes que asolan nuestras épocas estivales, las bicicletas ya no son para el verano, (pese a los auténtico héroes que las siguen usando bajo la canícula) sino más bien para épocas más frescas, como el otoño. Por eso, ya arrancado septiembre y bajo la idea de que ya (aunque todavía no) es cuando realmente se puede disfrutar del pedaleo, publicamos ahora este análisis, a pesar de que tenemos la bici en la redacción desde hace un par de meses. Pero seamos sinceros: una cosa es hacer la prueba de un producto para nuestros lectores, y otra muy distinta es morir por golpe de calor mientras lo hacemos. Dicho lo cual, nos hemos subido a la ENGWE MapFour Ray Pro, una bicicleta eléctrica urbana de altas prestaciones que promete cambiar las reglas del juego en la movilidad urbana. Pero antes de entrar en materia, es justo situar a la marca en nuestro mercado. Porque ENGWE no es una marca fantasma que envíe sus productos desde la otra punta del mundo sin garantía ni asistencia alguna. Todo lo contrario. En España la firma cuenta con una red consolidada, que opera a través de distribuidores oficiales autorizados algunos de los cuales cuentan con talleres físicos . Esto garantiza repuestos, soporte técnico real y, lo que es mejor, tiempos de envío que oscilan entre los 2 y los 10 días desde almacenes locales. Al sacar la Ray Pro de su caja (que por cierto, incluye extras muy de agradecer como guardabarros, portaequipajes trasero, herramientas de montaje y luces), lo primero que impacta es su cuadro. Está fabricado íntegramente en fibra de carbono, un material reservado habitualmente para el ciclismo deportivo de alta competición o para e-bikes que duplican el precio de esta. El uso del carbono no es un mero capricho estético: aporta una rigidez estructural envidiable, absorbe las microvibraciones del asfalto mucho mejor que el aluminio y es totalmente resistente a la corrosión. En la báscula, la bicicleta arroja un peso de 21,2 kilos (con la batería incluida). Si bien no es un peso pluma en el mundo del ciclismo tradicional, dentro del sector de las bicicletas eléctricas urbanas es una cifra más que competitiva, especialmente si tenemos en cuenta la robustez de sus componentes y el sistema de propulsión que esconde. Aquí es donde debemos hacer especial hincapié, porque la Ray Pro justifica su apellido «Pro» precisamente gracias a su apartado mecánico. De hecho, renuncia al clásico y económico motor de buje trasero para integrar un motor central Ananda de 250 W. Para los menos iniciados, un motor central (Mid-Drive) transmite la fuerza directamente a la transmisión de la bicicleta, imitando el funcionamiento de los sistemas de alta gama de marcas como Bosch o Yamaha. Esto se traduce en un par motor espectacular de 80 Nm. Durante nuestras pruebas en las cuestas más empinadas de la ciudad, la bicicleta ha demostrado un comportamiento soberbio. El fabricante asegura que puede superar pendientes de hasta 10 grados (un 17-18 % de desnivel), y damos fe de que las sube sin despeinarse. Pero la potencia no es nada sin control, y ahí entra en juego el sensor de par. A diferencia de los sensores de cadencia baratos que te empujan de golpe al dar pedales, el sensor de par lee la fuerza real que tus piernas aplican sobre ellos. El resultado es una aceleración inmediata pero extremadamente suave y una conducción muy natural. Sientes que tienes las piernas de un ciclista olímpico, no que vas montado en una moto. Además, este sistema optimiza enormemente el consumo de energía. La asistencia corta de manera imperceptible al alcanzar los 25 km/h, cumpliendo estrictamente con la normativa europea EN 15194. La experiencia de conducción se redondea con un grupo de transmisión Shimano CUES de 10 velocidades. Este sistema, claramente superior a gamas básicas como Tourney o Altus, está diseñado para soportar el desgaste diario de las e-bikes, ofreciendo cambios precisos y silenciosos. Para frenar los más de 20 kilos de inercia, confía en unos frenos de disco hidráulicos Tektro con rotores de 160 mm en ambas ruedas, que otorgan una frenada progresiva, segura y contundente, ideal para los imprevistos del tráfico urbano. En cuanto a la energía, cuenta con una batería de iones de litio de 36 V y 10 Ah (360 Wh). Extraer la batería es un proceso sencillo: está perfectamente integrada en el diseño del cuadro para no romper la estética limpia de la bici, pero mediante una llave de seguridad se puede desbloquear y sacar fácilmente para cargarla en casa o en la oficina. Según los datos técnicos, ofrece hasta 100 km de autonomía en el nivel más bajo de asistencia (PAS 1). En nuestras pruebas en uso mixto, con un nivel de asistencia medio-alto para no sudar demasiado, la autonomía real se sitúa entre los 50 y los 65 kilómetros, una cifra excelente para el día a día. Sin embargo, el verdadero hito tecnológico de la Ray Pro es su tiempo de recarga. Gracias al cargador de alta potencia incluido, la batería pasa del 0 al 100 % en apenas 1,5 a 2 horas. Es una velocidad de carga inaudita en este segmento, permitiendo tener la bici lista tras una simple pausa para comer. Todo el sistema se controla desde una elegante pantalla LED integrada directamente en el manillar, lo que la protege de golpes y mantiene el frontal despejado. Desde ahí vemos la velocidad, el nivel de asistencia, la batería y el cuentakilómetros. Pero la conectividad va más allá gracias a la App MAPFOUR. La bicicleta, en efecto, genera datos durante su uso que se sincronizan con nuestro smartphone. Desde la aplicación podemos gestionar el vehículo, ver métricas detalladas de nuestros viajes, realizar diagnósticos de errores e incluso contactar con el servicio postventa o interactuar con la comunidad. Cabe destacar que el fabricante deja claro que estos datos cumplen con las normativas de la Ley de Datos de la UE, permitiendo al usuario exportarlos, borrarlos o gestionar los permisos de acceso. Sin embargo, y tras más de una semana de rodaje, consideramos que la Ray Pro también tiene puntos a mejorar. Por ejemplo, carece de un sistema de suspensión, y al ser una bicicleta de carbono totalmente rígida, el confort depende en exclusiva de la presión que llevemos en los neumáticos y, claro, del estado del suelo por el que transitamos. Si vamos por un carril bici en perfecto estado, la bici es una alfombra voladora; pero si el asfalto está roto o pasamos por zonas de adoquines, notaremos, y mucho, las irregularidades. Por otro lado, y a pesar de que el motor central optimiza el consumo, cabe señalar que los 360 Wh de la batería pueden quedarse algo cortos si lo que queremos es usar siempre el nivel máximo de asistencia en rutas muy largas. Otras bicis montan baterías de 500 Wh o incluso más (eso sí, a costa de aumentar el peso y el tiempo de carga). Por último, sus 21,2 kg la hacen un poco más pesada que su hermana menor, la Ray Air ST, que lleva motor de buje En resumen, la ENGWE MapFour Ray Pro se posiciona como una de las opciones más atractivas del panorama actual para quienes buscan una e-bike de desplazamiento diario «Premium». Con un precio de venta oficial que se sitúa en los 2.499 euros, no estamos ante un vehículo de entrada, aunque es cierto que ofrece características (como el cuadro íntegro de fibra de carbono, el sofisticado motor central con sensor de par y un tiempo de carga muy rápido) que la competencia suele cobrar por encima de los 3.500 euros. Es una bicicleta elegante, potente en las subidas y tecnológicamente a la vanguardia. Una máquina perfecta para disfrutar de la ciudad... ahora que, por fin, el otoño nos deja pedalear sin acabar derretidos en el intento.