El Estado Islámico aclara que el Islam es la única religión y que las demás han sido abolidas
Los que se empeñan en negar el genocidio que el Estado Islámico (Daesh, Isis) comete contra loos cristianos allí donde puede, especialmente en África, y atribuyen las muertes a disputas tribales, deberían leer lo que escriben los propios terroristas en sus redes sociales y las "fatuas" (normas de obligado cumplimiento) que insertan en las mismas.
"La base de la creencia islámica es que no hay otra religión verdadera que el Islam, y que es la última religión que ha abrogado todas las religiones y la Sharia anteriores. Allah Todopoderoso dice en el Corán: “En verdad, la religión de Alá es el Islam". El Sagrado Corán es el último Libro de Allah que ha abrogado la Torá, los Salmos, el Evangelio y otros Libros", asegura una de esas fatuas que publican.
"La Torá y el Evangelio han sido abrogados y también han sido distorsionados, como se menciona en los versículos del Corán. Mahoma es el último profeta y no habrá ningún profeta después de él. Quien no acepte el Islam, sea judío, cristiano o de cualquier otra religión, es un incrédulo y un enemigo de Allah y si no se arrepiente, merece el Infierno".
Y así un largo etcétera en el que niegan cualquier posibilidad de diaógo con otras religiones: "El llamamiento a la unidad de las religiones es una conspiración sediciosa y astuta destinada a debilitar el Islam y convertir a los musulmanes en apóstatas. Una de las consecuencias de este llamamiento será que la diferencia entre el Islam y la infidelidad desaparecerá, y la aversión de los musulmanes hacia los infieles desaparecerá, lo que también pondrá fin a la yihad y a la lucha por exaltar la Palabra de Allah. Si un musulmán promueve este llamamiento, se convierte en un apóstata de la religión del Islam, porque este llamamiento es contrario a los principios del Islam. No está permitido que un musulmán apoye este llamamiento, asista a sus seminarios o difunda sus ideas. No está permitido publicar el Corán, la Torá y el Evangelio en un solo volumen, ni construir una mezquita, una iglesia y un templo en un mismo lugar, porque esto equivale a rechazar la supremacía del Islam".
Esta última referencia, sin citarla, parece dirigirse a los templos existentes en España y que después de la Reconquista fueron convertidos en iglesias o catedrales católicas, algo que no es aceptado por muchos musulmanes.
