Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los fallos técnicos están detrás de al menos el 13% de los siniestros viales. Defectos que, en muchas ocasiones, solo se pueden detectar en las comprobaciones que se realizan en las estaciones de ITV. Pese a que la ITV evita cada año al menos 15.641 siniestros viales, 13.110 heridos y salva 148 vidas en siniestros viales, la ratio de incumplimiento sigue siendo elevada. Actualmente, alrededor del 30% de los vehículos que deberían pasar la inspección técnica no lo hacen, lo que supone un riesgo tanto para sus ocupantes como para el resto de usuarios de las vías públicas. «España cuenta con un parque de turismos envejecido, con alto kilometraje y, en muchos casos, con falta de mantenimiento y, consecuentemente, retrasos en la inspección técnica e, incluso, los que no llegan ni a presentarse. Los datos demuestran que esta combinación incrementa la probabilidad de detectar defectos graves y está asociada a una mayor siniestralidad vial. Por ello, es clave garantizar que todos los vehículos estén con la ITV al día», explica Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV. Los datos analizados por AECA-ITV muestran una relación directa entre la edad del turismo y el nivel de rechazo en la inspección técnica por defectos graves, es decir, su mal estado de mantenimiento. Mientras que en los turismos de entre 4 y 5 años el nivel de rechazo en la ITV se sitúa en torno al 7%, en los de más de 20 años supera el 22%. En la práctica, uno de cada cuatro turismos con más de dos décadas no supera la ITV a la primera. El kilometraje acompaña esta evolución. A partir de los 20 años, los turismos superan los 220.000 kilómetros de media, lo que incrementa el desgaste de elementos esenciales para la seguridad como frenos, neumáticos, suspensión o dirección. El resultado sobre la idoneidad para circular en la Inspección Técnica de Vehículos contempla tres posibilidades que van desde el examen positivo o con incidencias leves, al desfavorable o el negativo. En el primero de los supuestos, cuando los técnicos, tras las comprobaciones de todos los elementos incluidos en la inspección están en perfecto estados o si éstos presentan anomalías leves que no influyen negativamente en el funcionamiento, el vehículo podrá seguir circulando hasta la siguiente fecha de inspección. El propietario estará obligado a reparar los defectos leves aunque no tendrá que volver a las instalaciones para su certificar la subsanación dichas incidencias. En el caso de que la inspección sea desfavorable, esto quiere decir que el vehículo presenta anomalías en elementos que influyen de forma determinante en la seguridad del vehículo o en valores contaminantes en el medio ambiente, el propietario en este caso sí que está obligado a volver a pasar por la inspección para la comprobación de que los errores detectados han sido solucionados de forma satisfactoria. Si transcurridos dos meses desde la primera inspección no se han reparados dichos defectos o no se certifican en las instalaciones, la inspección tendría que ser nuevamente completa. Para el tercero de los supuestos de rechazo de la ITV, considerada inspección negativa porque los desperfectos detectados se refieren a elementos que pondrían en peligro la seguridad de los ocupantes del mismo o de terceros, la normativa exige que dicho vehículos debe quedar inmovilizado desde ese mismo instante. Hasta el punto de que tendrá que ser trasladado al taller de reparación a través de grúa.