«Un hombre de 30 atrapado en un cuerpo de 50». Con esa carta de presentación aterrizaba Jesús (54) en 'First Dates' durante la primera entrega del mes de junio. El soltero malagueño afincado en Bigastro (Alicante) se siente todavía joven, especialmente al compararse con amigos de su misma edad. De aquí no le hiciera especial gracia que el equipo del 'dating show' lo emparejase con una mujer de su propia quinta: él suele salir con chicas de veinte y treinta y tantos, las que consideraba «a su nivel». El espíritu jovial de Jesús también es el motivo de que haya querido abrirse nuevos horizontes profesionales. Estudia un módulo de electricidad y fontanería con visos de labrarse una jubilación más boyante o, en sus propias palabras, «elevar un poco el estatus» dando clases. Además, ha cumplido el sueño de trabajar como disc jockey. DJ Katón se hace llamar artísticamente, en honor a 'El último catón', la novela de Matilde Asensi. En cuanto al amor, le contó a Carlos Sobera que se encuentra en una etapa en la que desea conocer a alguien que le aporte. «Una mujer activa sexual y físicamente, que sepa llevar el ritmo», señaló en los totales. Seguidamente, entraba en el 'reino del amor' la pareja de Jesús. Mercedes (56), una funcionaria de Algeciras (Cádiz), acudía al programa en busca de «un hombre hecho, con personalidad, divertido y activo sexualmente». Si tras conocer a su cita un soltero o soltera promete «ser claro y sincero» en privado cuando comenta con el equipo la primera impresión, lo más seguro es que lo que añada a continuación no sean precisamente alabanzas hacia la otra persona. Jesús no fue la excepción. «Me gustan más delgaditas. Si la quiero levantar en volandas, no puedo. La veo mayor para mí», llegaría a admitir. El desengaño, eso sí, lo sintieron de manera recíproca. Mercedes esperaba otro tipo de hombre y se tomó a guasa la faceta de DJ de su compañero de velada. Para ella, pinchar música no era profesión. Menos todavía en alguien de la edad de Jesús. «¿Qué coño, bolos? Eso lo hace el Paquirrín Rivera, el hijo de la Pantoja ¿Tú qué haces haciendo bolos?», espetó con sorna. La velada entre Mercedes y Jesús comenzó con hostilidad, aunque se las ingeniaron para mantener la cordialidad y entablar una conversación amena. Sin embargo, lo que no se dice suele ser más importante que lo que sí se verbaliza. Y los solteros hablaron mucho, pero silenciaron lo que realmente pensaban el uno del otro. En una cita a ciegas eso resulta determinante. Después de conocerlo un poco más, ambos constataron que sobraban reticencias y escaseaba la chispa. «No le voy a pedir ni el número», sentenciaba la funcionaria, que se marchó decepcionada de 'First Dates'. Se lamentaba de que «me vengo a Madrid a buscar un novio, y me voy tan sola como vine».