El XXIII Encuentro de Pensamiento Cristiano que propicia el arzobispo hispalense como foro de discusión y debate analizó el jueves pasado el 'Compromiso y responsabilidad' de los laicos en la vida pública en pos del bien común. En la introducción del acto, monseñor Saiz Meneses animó a la participación laical en la transformación de la sociedad porque «la Iglesia no puede permanecer callada ni replegada sobre sí misma. Tampoco los fieles laicos pueden limitarse a una fe vivida sólo en el ámbito privado». La jornada, organizada por la delegación diocesana de Apostolado Seglar, contó con una numerosa presencia de destacados empresarios, académicos, juristas, militares y representantes de la sociedad civil sevillana unidos por su común adscripción católica. De las ponencias se encargaron el presidente de la Audiencia Provincial, Álvaro Martín , y el fundador y presidente del grupo de distribución MAS, Vicente Martín , conocido por sus cadenas de supermercados. La ponencia de Álvaro Martín, impecable desde el punto de vista del razonamiento jurídico, se planteó abiertamente si es exigible una presencia pública de los fieles cristianos en una sociedad secularizada y un Estado definido como aconfesional en el artículo 16 de la vigente Constitución Española. El magistrado fundó su reflexión en el propio Evangelio y en el primer libro de Samuel, cuando el pueblo de Israel suplica a Yahvé un rey como el resto de pueblos de su entorno dando fin al gobierno de los jueces que lo habían regido. Se apoyó en la exhortación 'Christifideles laici' de San Juan Pablo II, en la que el Papa Wojtyla sostenía que los laicos no pueden abdicar de su participación en la vida pública. La triple condición de sacerdote, rey y profeta adquirida en el bautismo faculta a todos los fieles católicos para la búsqueda del bien común, definido durante el turno de coloquio, como «el puente que enlaza el pensamiento cristiano con la sociedad». El presidente de la Audiencia señaló «la persuasión y el ejemplo» como las dos actitudes que deben presidir la acción del fiel cristiano para transformar los valores de la sociedad. En la parte final de su intervención, enfrentó dos corrientes de filosofía del Derecho: el iusnaturalismo con el positivismo y lanzó una seria advertencia para no dejar «vacío» el espacio de intervención de los católicos: «Un individuo abandonado a una moral líquida es presa fácil del Estado», dijo en referencia a la corrosión de los mecanismos de control del Poder. La ponencia de Vicente Martín, del grupo MAS, fue mucho más testimonial y experiencial. Habló de su propia trayectoria profesional y los valores cristianos que le inculcaron a él y a sus hermanos sus padres en su infancia en la pedanía abulense de Mercadillo. «Humildemente, tengo que dar gracias a Dios todos los días porque me ha dado mucho más de lo que le he pedido», dijo a la concurrencia antes de afirmar el valor de la ejemplaridad: «Las palabras suenan, los ejemplos atruenan», dijo. El empresario, que participa en catequesis prematrimoniales con novios como labor de apostolado, animó a los presentes a «no tener miedo de demostrar nuestra fe» y a impregnar de los valores del Evangelio su quehacer cotidiano: «Ojalá saliéramos de aquí a juntarnos diez para poner en marcha alguna iniciativa», señaló con énfasis en la acción.