Federico J. González Tejera es uno de los españoles con más poder en el sector turístico internacional. Como CEO de Radisson Hotel Group y Louvre Hoteles Group, controla casi 3.500 hoteles situados en cien países diferentes, en los que trabajan más de cien mil personas. Su trayectoria profesional empezó con la norteamericana Procter&Gamble y continuó en Disneyland París antes de desembarcar en el sector hotelero, donde ha alcanzado el éxito profesional gracias al trabajo, la empatía con sus equipos humanos y clientes y a tomarse las cosas con deportividad y sentido del humor. Ha vivido en Portugal, Francia, Bélgica y Suecia, entre otros países, y toda esa experiencia la recoge en «Vivir y trabajar en el extranjero. Manual de supervivencia» (Planeta), un libro muy práctico y ameno que ahora se ha reeditado y actualizado. -En Estocolmo, donde usted vivió varios años, se hace de noche en invierno antes de las tres de la tarde. ¿El sol es lo que más echó de menos de España? -El sol y, sobre todo, la luz. Cuando me fui a Bruselas, perdí la luz. De hecho, anoche, cuando llegué de allí, que era todavía una hora temprana, disfrut mucho de la luz. Al frío y a la nieve, te acostumbras, a la falta de luz, no. - ¿La lucidez se pierde por la falta de luz? -(Risas). También... - Cuando a Felipe González le ofrecieron la presidencia de la Comisión Europea, dijo que llovía mucho en Bruselas... -Cuando llegamos por primera vez a Bruselas, no salimos el primer fin de semana porque llovía y el segundo tampoco. Y el tercero, que también lovía, tampoco. Y el cuarto dijimos que había que salir. Y salimos. A la lluvia hay que acostumbrarse y hacer tus planes, aunque llueva. -¿Es cierto o no eso de que como en España no se vive en ningún sitio? -Yo creo que es un mito. En España se vive fantásticamente bien. Pero también he vivido fantásticamente bien en Bruselas, Estocolmo y Lisboa. Si hablas con un finlandés, con el frío que hace allí y el tiempo que tienen, te dice que como en Finlandia no se vive en ningún sitio. Y un sueco te dice lo mismo. Y un griego te dice lo mismo. - ¿Qué cualidades hay que tener para lograr el éxito profesional fuera de España? -Lo primero es tener la capacidad de cambiar y adaptarte. Que es precisamente la que te lleva a vivir en el extranjero tan bien como vivías en casa. Y la segunda cualidad es la capacidad de empatía. Empatía no es simpatía sino ponerte en lugar del otro y entender que la posición del otro tiene toda la lógica del mundo y puede ser tan válida como la tuya. Esa empatía te lleva a un incremento en tu nivel de tolerancia. -¿El sentido del humor también es necesario para triunfar? -Sí, en el sentido de tomarse las cosas con buen humor. Los errores que vas a cometer, que serán muchos, tomárselos con espíritu deportivo. - Usted recoge en su libro una cita de Geer Hofstede según la cual «la cultura es el modo en que un grupo resuelve problemas y reconcilia dilemas». ¿Qué echa de menos en la cultura española para resolver problemas? -No echo de menos nada necesariamente. Lo que pasa es que en cada país tienen su manera de resolver los problemas. Cuando fui a Suecia, me di cuenta y me esforcé por entender esa manera sueca. Y cuando lo logras, te das cuenta de que la tuya no es ncesariamente mejor ni peor que la de ellos. Simplemente es diferente. - ¿Esos dilemas son los mismos en todos los países en los que ha vivido? -Son universales, pueden tener otro color u otra intensidad, pero son los mismos: hago o no hago, cambio o no cambio, gasto o no gasto. -Dicen muchos cirujanos, los más experimentados, que a veces lo mejor es no operar. ¿Es algo así en el mundo de los negocios? -Hay veces que tienes que liderar, otras veces tienes que seguir y otras quitarte de en medio. -¿La paciencia es una virtud portuguesa? -Sí, unida a la desenrasco. Es decir, son pacientes pero a la vez actúan. -¿La improvisación es una virtud o defecto español? -Puede ser que los españoles tendamos más a improvisar. -Su grupo hotelero pertenece a una multinacional china, la segunda del mundo por número de habitaciones. ¿Qué diría de ese país y de esa cultura que ha logrado convertirse en una superpotencia económica? -Es una de las culturas con las que habrá que contar en los próximos cien años.