Un mujer está saliendo de su casa y es asaltada por su maltratador. Entra en pánico y no sabe qué hacer. Él la increpa y ella no puede escapar. Le da una paliza y, en el peor de los casos, la mata. Una escena ficticia que refleja la realidad de las víctimas de violencia de género. Sin embargo, gracias a los últimos avances tecnológicos, situaciones como esta podrían evitarse o, al menos, detectarse para alertar a la Policía a tiempo. El equipo UC3M4Safety de la Universidad Carlos III de Madrid ha logrado mejorar Bindi, un sistema que detecta el miedo en tiempo real para anticiparse a una agresión como esta mediante dispositivos vestibles (relojes o pulseras inteligentes). Esta tecnología reforzaría la protección que ofrecen hoy pulseras antimaltrato como las del sistema Cometa, gestionadas por el Ministerio de Igualdad, que controlan las órdenes de alejamiento al alarmar cuando el agresor la incumple. «Cometa está bien porque evita que se acerque y la asesine. Pero en nuestro caso, el dispositivo lo lleva solo la mujer, activa una alerta cuando siente miedo o pánico, avisa a la Policía y activa protocolos de auxilio automáticos», explica una de las autoras del estudio, Celia López Ongil, profesora del Departamento de Tecnología Electrónica de la UC3M y directora del Instituto de Estudios de Género (IEG). El equipo formado por ingenieros, psicólogos y neuropsicólogos lleva refinando su tecnología desde 2018. Su último avance ha sido integrar algoritmos de aprendizaje profundo, una rama avanzada de la Inteligencia Artificial (IA), para que la detección se realice sin necesidad de servidores remotos, reduciendo el consumo de energía y el envío de información sensible. Su IA lee las emociones a través de la voz y variables fisiológicas, como la temperatura, la sudoración o el pulso, entre otras, y es capaz de lanzar una alerta en unos 16 segundos de forma automática. Aunque se ha estudiado con víctimas de violencia de género, López Ongil dice que podría utilizarse con otras personas vulnerables; hombres, ancianos o menores. ¿Y cómo diferencian una potencial agresión de una película o una atracción de feria que altere a la persona?, pregunta ABC. El sistema incorpora un mecanismo de verificación. Según explica el equipo UC3M4Safety, cuando la IA detecta el miedo o el pánico, solicita a la víctima una confirmación. Si confirma que está en peligro o ni siquiera responde, el auxilio automático se activa. Pero puede darse el escenario de una falsa alarma provocada, por ejemplo, por un susto conduciendo o hasta una reacción asociada al estrés postraumático. «También es importante porque indica que la víctima no está recuperada psicológicamente», explica López Ongil. Otro logro relevante es que el sistema que han desarrollado ocupa menos espacio de memoria que una fotografía. «Queríamos algo pequeño que poder llevar encima, en una pulsera, por ejemplo, porque a veces las mujeres se quedan bloqueadas ante un ataque de pánico y no pueden reaccionar y pulsar un botón o coger un teléfono. Este es un avance grandísimo para ayudarlas», explica la investigadora. Toda la información que recopila esta IA queda registrada de forma cifrada «de forma muy segura», según explican desde UC3M4Safety. A esto también le dan valor. Por un lado, porque puede utilizarse como prueba en procesos judiciales, demostrando situaciones de acoso provocadas por el maltratador. Por otro, porque permite a los psicólogos y a los servicios sociales analizar el historial emocional y trabajar con la víctima en su sanación. El equipo ha publicado recientemente un estudio en el que detallan todos estos avances en la revista científica 'Journal of Biomedical and Health Informatics', donde ofrecen métricas de exactitud en torno al 80 por ciento, lo que representa mejoras del 26,4 por ciento respecto a versiones anteriores. Antes, el sistema ha sido probado y sigue analizándose en mujeres víctimas de violencia de género y otras que no lo son. Además, el proyecto ha contado con la colaboración de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional y de los creadores del Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén) del Ministerio del Interior. «Son buenísimos, hacen un trabajo excepcional, nos ayudan mucho», ha dicho la profesora de la UC3M. «Ahora, estamos intentando contactar con la ministra de Igualdad, no perdemos la esperanza de que nos atiendan y demostrar que nuestros avances son muy buenos para proteger a las mujeres», afirma López Ongil, que admite que, a pesar de los logros del sistema que han desarrollado, ninguna de las tres ministras de Igualdad (Carmen Calvo, Irene Montero y Ana Redondo) que ha tenido el Gobierno en los últimos años les ha atendido desde que empezaron a trabajar en esta tecnología. En este contexto, López Ongil también reconoce las limitaciones presupuestarias. «Tenemos muy poquita financiación, vamos despacito, pero confiamos en seguir avanzando», lamenta. Para llegar a lo que hoy tienen, han contado con financiación de la Agencia Estatal de Investigación y del INCIBE. Y todavía queda trabajo, dice. Seguirán probando su sistema en un amplio grupo de mujeres para validar su funcionamiento y demostrar al máximo posible su fiabilidad ante las instituciones públicas.