Cocinar una pechuga de pollo parece, a priori, una de las tareas más sencillas en la cocina. Basta con ponerla en la sartén y esperar unos minutos. Sin embargo, lograr que quede jugosa por dentro y bien dorada por fuera, como lo haría un chef profesional, tiene más matices de los que parece. Sobre este tema ha hablado el conocido usuario de Instagram @carneconmartin, un joven carnicero que comparte consejos sobre cómo sacar el máximo partido a la carne. En una de sus publicaciones más recientes explica cómo cocinar correctamente una pechuga de pollo y comenta algunos errores muy habituales en casa. Nada más empezar el vídeo, el carnicero asegura que uno de los principales problemas cuando se cocina pollo es que la pechuga no deja de soltar agua. Según explica, esto no tiene que ver ni con hormonas ni con que esté inyectada, sino con la forma de cocinarla. «Es culpa tuya por esto: la sal», afirma. A partir de ahí, detalla que añadir sal antes de tiempo provoca que la carne pierda sus jugos por un proceso de ósmosis. «Si le echas sal antes, el filete empieza a soltar su jugo antes de tiempo», explica. También insiste en la importancia de que la sartén esté bien caliente a la hora de echarle la carne: «Si la sartén no humea, no sella. Y si no sella, el jugo se escapa», resume. Por último, advierte sobre otros errores habituales como tener prisa o manipular mal la carne. «No llenes la sartén hasta arriba si no la temperatura cae y el pollo acaba cociéndose», señala, y recomienda usar pinzas en lugar de tenedor para darle la vuelta, de nuevo, para que no se escape el agua. Una vez logrado el dorado, entonces sí, se añade la sal, consiguiendo que «los jugos se han quedado en el interior, no en el fondo de la sartén».