La Audiencia de Sevilla ha celebrado este miércoles la tercera sesión del juicio derivado del asesinato de un hombre de 37 años de un disparo en la cabeza en febrero de 2024 en las inmediaciones del mercadillo del Parque Alcosa, con la comparecencia de un testigo que ha declarado que días antes del crimen, escuchó en un fumadero de drogas de las Tres Mil Viviendas cómo el principal acusado, Manuel José M.N., alias «el Cojo»; pedía un arma de fuego a Francisco José S.C. y este le respondió que se la conseguiría. Ha sido la principal declaración de esta jornada en este juicio con jurado popular, en el que además de Manuel José M.N., alias «el Cojo»; y Francisco José S.C., «Curro»; también se sienta en el banquillo de los acusados Vanesa A.M. como presunta encubridora del crimen. En ese sentido, este testigo identificado como Jesús C.M., quien no compareció a su citación inicial de este pasado martes y finalmente ha declarado este miércoles; ha ratificado lo que ya manifestó a los investigadores de la Policía Nacional. Al detalle, ha confirmado que días antes del crimen estaba en un fumadero de drogas de las Tres Mil Viviendas consumiendo sustancias estupefacientes cuando escuchó, según su comparecencia, cómo Manuel José M.N. «el Cojo» pedía un arma de fuego a Francisco José S.C. y este último le respondía que se la conseguiría. En la sala de juicios, este testigo considerado «fundamental» por la fiscal del caso ha identificado y además señalado a Manuel José M.N. y Francisco José S.C. como los interlocutores de la conversación que escuchó aquel día en un fumadero de drogas de las Tres Mil Viviendas, confirmando que el «Cojo», principal acusado de la autoría del crimen, iba «buscando un arma» de fuego. Eso sí, a preguntas de las defensas, este testigo ha reconocido que más allá de escuchar esta conversación, no presenció como tal que Francisco José llegase a entregar a Manuel José el arma de fuego que habría asegurado que le conseguiría. Además, ha comparecido como testigo un agente de la Policía Nacional que ha manifestado que cuando este testigo marcado por el consumo de estupefacientes declaró en sede policial contando aquella conversación, estaba «perfectamente» en términos de posesión de sus facultades; agregando además a preguntas de la abogada defensora de Francisco José S.C. que en el registro de su domicilio no fueron encontradas armas de ninguna naturaleza. En esta sesión han comparecido además una expareja sentimental del hombre víctima del crimen, Emilio F.B., y otros agentes de la Policía Nacional, cuya jefa del Grupo de Homicidios explicaba ya este pasado martes que su equipo ha reunido pruebas «concluyentes» de que Manuel José M.N. fue el «autor material» del crimen. Y es que según detallaba, un testigo del barrio de Alcosa declaró a los agentes que tras escuchar «un disparo» en las inmediaciones del lugar donde después fue hallado el cuerpo de Emilio, vio salir de la zona un turismo modelo Opel Corsa de color claro, similar al que posee el citado acusado, del cual ha destacado además su «huida» ante los primeros intentos de localizarle y cómo intentó falsear «burdamente» la matrícula de su vehículo. Además, la jefa del Grupo de Homicidios señalaba cómo Vanesa A.M. acabó declarando que Manuel José M.N., Emilio y ella se dedicaban al tráfico de drogas actuando en conjunto, que aquella tarde fueron a recoger a la víctima a su vivienda de las Tres Mil en el coche y que cuando circulaban por la zona de Parque Alcosa, Manuel José «el Cojo» detuvo la marcha alegando una avería, fue al asiento trasero, extrajo una pistola de un amasijo de ropas que tenía allí depositado y disparó en la cabeza a Emilio , que estaba en el asiento del copiloto mientras ella iba detrás. Otras pruebas «concluyentes», según la responsable policial, son que en la ropa del «Cojo» había sangre de la víctima y también numerosos restos de los residuos generados por el disparo, que fue efectuado «a corta distancia»; además de que los mensajes de WhatsApp de su teléfono rebelaban que arrastraba «deudas» con terceros y «estaba necesitado de dinero», como los mil euros que llevaba encima la víctima antes del crimen.