Mientras siguen manoseando políticamente el 'Guernica' , obra cumbre de Picasso, al que no dejan descansar en paz (a este paso van a conseguir que el malagueño se levante de su tumba en el castillo de Vauvenargues, y ya sabemos cómo se las gastaba), nos llega la noticia de la muerte de Christine Ruiz-Picasso, nuera del artista , al que adoraba. Falleció el lunes a los 97 años en su casa de la Provenza francesa. Nacida en Francia en 1928, su verdadero nombre era Christine Pauplin. Desde joven estuvo relacionada con el mundo del arte. Se casó en 1962 con Paul -hijo de Picasso y su primera esposa, la bailarina rusa Olga Khokhlova-, con quien tuvo un hijo, Bernard, y adoptó como apellido el de su marido, Ruiz-Picasso. El primogénito del artista ya estuvo antes casado con Émilienne Lotte. Fruto de ese matrimonio nacieron Marina y Pablito. Este último falleció de manera trágica tras agonizar en un hospital después de ingerir lejía. Fue en 1973, poco después de la muerte de su abuelo. Marina sufrió anorexia, tuvo que psicoanalizarse y ajustó cuentas con su abuelo en el libro, 'Picasso. Mi abuelo'. No fueron las únicas víctimas familiares del voraz (y caníbal, según Marina) Minotauro. Celosa de su intimidad y poco dada a hablar con la prensa, Christine es una de las personas menos conocidas del clan Picasso, que sigue sufriendo pérdidas. Las últimas, Françoise Gilot , pareja del artista durante diez años, y su hijo Claude. Paloma, hermana de éste , se puso al frente de la Administración Picasso. Málaga, ciudad natal del artista, tenía una deuda pendiente con él: siempre soñó con tener allí un museo con su nombre, al igual que Barcelona tiene el suyo. En 1953 hubo contactos entre Picasso y Juan Temboury Álvarez, por entonces delegado provincial de Bellas Artes de Málaga, pero el proyecto quedó frustrado. El franquismo no quería la obra de Picasso ni en pintura. Hubo que esperar medio siglo para que el Museo Picasso Málaga fuera una realidad. Se inauguró el 27 de octubre de 2003 en el Palacio de Buenavista. Y en ello tuvieron un papel clave Christine y su hijo, Bernard, en calidad de impulsores y artífices del museo, gracias a la donación de 233 obras . También jugó un papel destacado Carmen Giménez, amiga de la familia y primera directora del centro. Para gestionarlo se creó la Fundación Museo Picasso Málaga-Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso. «Ha sido una historia de amor y yo necesitaba cumplir el deseo de Picasso de que su obra estuviese en su ciudad natal», confesaba Christine durante la inauguración. «¿Hemos estado a la altura de lo que usted estaba deseando, don Pablo?», se preguntaba. Culta, inteligente, menuda, sonrisa pícara, ojos claros y mirada penetrante (casi tanto como la de su suegro), tenía un fuerte carácter . Hizo gala de él en alguna ocasión, como en junio de 2011, cuando en el auditorio del museo malagueño, durante la presentación a la prensa de la exposición 'Viñetas en el frente', la nuera Picasso se enfrentó al entonces consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata. Se quejaba de que no se hubiera consultado a la fundación y que se utilizara una muestra con fines políticos en un periodo electoral. «Debe ser el museo de la paz y la no regresión», dijo Christine. Y añadió que no era la obra de su suegro lo que estaba en cuestión, «sino la utilización oportunista que se hace de ella. Si he aspirado a esta actitud ética y apolítica es por el respeto a la memoria pacifista de mi suegro, que pintó la paloma de la paz». Mecenas y promotora cultural , recibió, junto a su hijo Bernard, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio en 2003 de manos de la entonces ministra de Cultura, Pilar de Castillo, «por su gran generosidad al ceder parte de su colección al Museo Picasso Málaga». La entrega tuvo lugar en el Museo Reina Sofía. Ese mismo año fue nombrada Hija Predilecta de Andalucía . Veinte años después, recibió un homenaje en el museo que ayudó a poner en marcha. No pudo asistir debido a su ya delicada salud. Presidenta de Honor del Museo Picasso Málaga, el auditorio del centro lleva su nombre. Tanto la Junta de Andalucía como el Museo Picasso Málaga lamentan profundamente la pérdida de «una mujer que dedicó su vida a preservar y difundir el legado de Pablo Picasso, uno de los artistas más influyentes del siglo XX». Miguel López-Remiro, director del museo, expresaba ayer sus condolencias: «Lamentamos profundamente desde el Museo Picasso Málaga el fallecimiento de una figura tan importante y clave para entender la historia de este museo, que ha supuesto un cambio radical en la cultura en España. Para nosotros es una pérdida enorme . Debemos continuar su legado». La familia de Christine Ruiz-Picasso destaca a una mujer cuya vida estuvo marcada por el amor al arte y a la memoria de Picasso.