'El mal hijo', la primera película como director de Jaime Lorente (basada en una novela del también guionista Salvador S. Molina), es también la primera experiencia del inefable Niño de Elche como creador de una banda sonora. Este drama familiar, en el que un niño es abandonado por su padre y se ve obligado a vivir con su abuela, tiene en el reparto a Susi Sánchez, Abel de la Fuente, Óscar de la Fuente, Miguel Ángel Puro y Hugo Arbus, se presentó el pasado Festival de Cannes y llegará a los cines después del verano. —¿Cómo recibió la propuesta para este proyecto? ¿Quizá era una de esas cosas que le lleva apeteciendo desde hace mucho? —La recibí con alegría pero sobre todo con un grato asombro, ya que no tenía precedente en mi labor artística en cuanto a banda sonoras se refiere. He colaborado en algunas de ellas con canciones o intervenciones sonoras pero hasta la fecha nadie había confiado en mí para la realización completa de una de ellas. —¿Cuál fue el concepto inicial de la BSO, y cómo fueron los primeros pasos de su creación? ¿Le dieron algún punto de partida, o prefirieron darle libertad absoluta? —Después de leer varias veces el guión entendí que mi máxima aportación podía plantearse a partir de diferentes guitarras tanto eléctricas como acústicas o flamencas así como con mis variadas voces o registros vocales. Mas allá de consensuar el set instrumental con Jaime, la libertad con la que he trabajado ha sido total y plena donde su absoluta confianza pero también acompañamiento han sido cruciales para el buen desarrollo de la misma. —¿Cómo fueron el trabajo compositivo y de grabación? ¿Fue un proceso muy solitario? ¿Cuánto tuvo de divertido y cuánto de laborioso? Dado que había elegido trabajar a partir de guitarras para la grabación y producción me hice acompañar y asesorar por la escucha y el bien hacer de Xisco Rojo. Junto a él he estado trabajando los últimos meses dando forma a muchas de las músicas que he ido desarrollando en su estudio. Cuando son proyectos que necesitan de mucha implicación y concentración me gusta trabajar en sesiones muy concentradas y sin dilatarlas en el tiempo para así no descolgarme o perderle el interés y la pulsión creativa. —¿La guitarra está interpretada con un enfoque tradicional, o también hay pasajes más experimentales en los que quizá la utiliza de formas poco convencionales? —En su mayoría son paisajes o músicas que guardan relación con formas que podemos relacionar con las llamadas y conocidas como músicas ambient, noise, el minimalismo más contemporáneo o el rock progresivo, entre otras. He de decir que aunque las guitarras han sido el eje central del desarrollo musical dada mi condición de guitarrista, gracias a la aportación de Xisco Rojo he podido desarrollar otro tipo de sonoridades y composiciones a partir de diferentes sintetizadores o procesamientos electrónicos. —Siendo su voz un instrumento más, imagino que también tiene presencia, ¿me equivoco? ¿Cómo ha sido el proceso de integrarla en la música esta vez? —En muchos de los trabajos que desarrollo mis voces a veces juegan un rol más de instrumento que de voz, entendida esta como una forma más estándar o convencional desde la perspectiva del cantante. Podría decir que el ejercicio no es tanto poder integrarla sino mas bien comprender en qué contexto y situación compositiva sus posibilidades estéticas y sonoras podían aportar algo al discurso que en ese momento se esté edificando. —¿Qué cuenta 'El Mal Hijo'? ¿Dónde reside el interés de esta película, en su opinión? —Me asaltan y embriagan varias palabras clave que nos han acompañado como títulos internos o apoyaturas conceptuales para el proceso creativo. Son palabras que a cualquiera que le interese debe ver la película. Redención, cuidados, caricias, enfermedad, liberación, resurrección, toxicidad, perdón, violencia, soledad, culpa, familia. —¿Conocía de antes la novela de Salvador S. Molina? —No conocía la novela y sigo sin conocerla como obra literaria. Mi fuente primaria es el guión cinematográfico y hasta que no termine el proceso creativo con la película no creo que me sumerja en la novela sobre todo para poder disfrutarla de forma plena y sin presiones laborales. —Veo que ha participado casi simultáneamente en otra BSO (con menor implicación, claro), poniendo voz al tema principal de 'Idilia'. ¿Cómo ha sido esa experiencia? —Toda colaboración forma parte de procesos de muy diferente índole que me aportan nuevos conocimientos y experiencias. 'Idilia' es un bonito proyecto de los hermanos Sepúlveda en el cual me sentí muy dichoso de poder colaborar componiendo en parte y cantando la canción de la película. Es algo con lo que ahora mismo ando sumergido y activado con otros dos proyectos más que me han demandado este tipo de colaboración, que evidentemente me conlleva una implicación menor que hacer toda una banda sonora como con 'El mal Hijo', pero que de alguna manera me tiene conectado a menor escala con la obra que ahí se esté desarrollando. —¿Qué conclusiones saca de este trabajo, en cuanto a futuro? ¿Le ha abierto un campo nuevo de experimentación? —Llevo tiempo queriendo cada vez mas desapegarme de los escenarios y la figura del «cantante» y así poder emplear más tiempo al trabajo de escritura, la radio, la composición, grabación, dirección musical, curadoría, instalaciones sonoras y todo ese mundo que me ayuda ampliar la fascinación por la creatividad y el desarrollo de proyectos más diversos. Esto sin lugar a dudas es un espaldarazo grande sobre mis apetencias hacia esos desplazamientos. La repetición es la única forma de cambio.