Felipe VI se ha reunido este jueves en el Palacio Quemado de La Paz con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz , en el marco de una breve visita oficial que el Rey ha realizado al país andino. El encuentro, celebrado en la histórica sede del Gobierno boliviano, ha puesto de manifiesto no solo la relación institucional entre países, sino también la amistad personal que une a Don Felipe y Rodrigo Paz desde hace más de treinta años. La relación entre el jefe del Estado español y el presidente boliviano se remonta a comienzos de los años noventa, cuando coincidieron como estudiantes en Washington. Entonces, Felipe de Borbón cursaba estudios en la Universidad de Georgetown, mientras que Rodrigo Paz, hijo del entonces presidente boliviano Jaime Paz Zamora, estudiaba Relaciones Internacionales en la American University. En aquellos años compartieron no solo el ambiente universitario de la capital estadounidense, sino también un mismo círculo de amigos y la vida cotidiana del barrio de Georgetown, donde residían. Aquella convivencia forjó una amistad que ha perdurado con el paso del tiempo y que ahora se refleja en este viaje. Y es que Rodrigo Paz ha recibido hoy en a «un amigo de juventud», como él mismo se refirió a Don Felipe en una reciente entrevista con la televisión pública boliviana, donde aseguró que confiaba en que la visita del Rey contribuyera a reforzar la relación bilateral entre países y a atraer nuevas inversiones españolas que impulsen el desarrollo económico de Bolivia. El Rey llegó a La Paz anoche, tras asistir en Valparaíso a la toma de posesión del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast. El viaje a Bolivia estaba pendiente desde el pasado mes de noviembre, cuando Don Felipe no pudo asistir a la investidura de Rodrigo Paz porque coincidía con el viaje de Estado que hizo con la Reina Letizia a China. Ambos volvieron a coincidir esta semana en Chile durante las ceremonias de relevo presidencial. El avión del Rey aterrizó poco después de las ocho de la tarde, hora local, en el aeropuerto internacional de El Alto, situado a más de 4.000 metros de altitud y que da servicio a la capital boliviana. Allí fue recibido por el canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, y por el embajador de España en el país, Fernando García Casas, además de recibir honores militares de los Colorados de Bolivia, la guardia presidencial. En la delegación española que acompaña al Monarca se encuentra la secretaria de Estado para Iberoamérica y el Caribe y el Español en el Mundo, Susana Sumelzo, ya que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se ha borrado de los viajes del Rey esta semana a las tomas de posesión de Portugal y Chile, alegando la importancia de permanecer en Madrid para seguir las evacuaciones de españoles en el Golfo por la guerra de Irán. Felipe VI mantuvo nada más llegar a La Paz un encuentro con una representación de la colectividad de españoles en Bolivia en la residencia del embajador. La agenda de este jueves ha comenzado con una reunión con empresarios españoles y representantes de asociaciones patronales bolivianas, centrada en reforzar las relaciones económicas entre países. Después el Rey se ha trasladado al Palacio Quemado para mantener la reunión con el presidente Paz. Tras el encuentro institucional, ambos visitarán el Museo Nacional de Etnografía y Folclore (Musef), uno de los principales centros de conservación del patrimonio cultural en Bolivia. La jornada concluirá con un almuerzo en el propio Palacio Quemado, con el que Felipe VI pondrá fin a su breve visita al país.