Mucho antes de convertirse en una estrella de la cocina, el chef José Andrés fue un niño cuyas experiencias vividas han codicionado su manera de ver el mundo y acercarse a los demás. Gracias a eso, el asturiano, afincado en Estados Unidos, es considerado uno de los máximos referentes en su especialidad. En la casa familiar del famoso cocinero siempre ha estado muy presente la gastronomía y todo lo relacionado con ella. Él mismo explicó en el programa 'Gastro SER' que, cuando era pequeño, acompañaba a su padre al mercado en Barcelona para hacer la compra. Un plan que le trae muy buenos recuerdos, puesto que le encataba. Sin embargo, en el hogar del experto culinario el ámbito de la salud también ha tenido un papel esencial. Sus padres eran enfermeros, por lo que sus visitas al hospital, a pesar de no tener ninguna enfermedad, fueron muy habituales. Esto le hizo admirar más aún a estos profesionales, lo que despertó en él un fuerte sentido de solidaridad. En una entrevista con Hasan Minhaj publicada en YouTube , José Andrés se sincera y relata cómo fue esa parte de su infancia para él y sus hermanos. En la charla con Hasan Minhaj, el chef José Andrés explica que tanto su madre como su padre eran enfermeros, por lo que el hospital se convirtió en un espacio importante para él. «Algunos días a la semana, la entrada de urgencias era el lugar donde mis hermanos y yo estábamos esperando a que mis padres terminaran el turno para irnos con un u otro», comenta. Pasar horas allí le hizo admirar aún más a los profesionales que se dedican en cuerpo y alma a salvar vidas. «Siempre me fascinó el trabajo que hacían los médicos y enfermeros. Era increíble ver a personas llegar en ambulancia que simplemente ayudaban y hacían el bien», sostiene. El famoso cocinero considera que haber sido testigo de esto desde pequeño le ha servido de «muy buen ejemplo» para saber qué quería hacer cuando creciese. «Siempre supe que me gustaba cocinar, pero ver que mis padres cuidaban a los demás fue lo que se quedó en mí. Todos podemos ayudar y eso es maravilloso», señala. Por ello, José Andrés ha querido estar presente en crisis humanitarias, guerras o catástrofes naturales, como la dana de Valencia . Su objetivo era que los afectados tuviesen un plato de comida que disfrutar y que se sienten arropados. «Ver a mi padre ser muy generoso moldeó la manera en la que veo la caridad. Las acciones de todas las personas que tenemos a nuestro alrededor en la vida tienen mucho más impacto del que creemos. A veces nos cuesta años entender que alguien tuvo una enorme influencia en nosotros: un profesor, un amigo, un libro que leímos, algo que vimos en la televisión. Y esto, a veces, penetra profundamente en nuestro cerebro, en nuestra alma, en nuestro corazón», concluye.