Desde las suaves colinas que rodean Mónaco y sus peligrosas carreteras estrechas que conducen hacia la vertiente sur de los Alpes, Tadej Pogacar se pone en marcha . Un viaje de cinco horas le traslada por la costa mediterránea hacia Siena, la maravillosa ciudad fortificada en la que dan ganas de quedarse a vivir. Allí concursa este sábadoen su primera carrera del año, la Strade Bianche (11:45h, Eurosport), y el pronóstico se simplifica: no hay más favorito que él. El mejor ciclista del mundo y seguramente de la historia, de 27 años, estrena el curso en la carrera que ya ha ganado tres veces. Un faraónico viaje por los caminos de arena blanca que circundan Siena, la Toscana, sus haciendas solitarias y los cipreses que forman senderos hacia hogares en medio del campo. La Strade Bianche se postula con el paso de los años para ser considerada por el planeta ciclismo como el 'sexto monumento' por su singularidad, su coherencia y el espectáculo que suele deparar en los tramos de 'sterrato', la rampa de Santa Caterina en Siena y la llegada a la Piazza del Campo. La organización de la carrera, RCS la empresa del Giro de Italia, ha rebautizado el sector donde el año pasado Pogacar sufrió una aparatosa caída (Colle Pinzuto) como 'sector Pogacar' en honor al fenómeno esloveno. Son 2,4 kilómetros de tierra blanca con una pendiente máxima del 15%. «Es un honor para mí formar parte de la historia de esta carrera, que siempre ha sido una de mis favoritas. Ganarla tres veces ha sido la recompensa a muchos sacrificios, y espero volver a ser uno de los protagonistas este sábado, que también será mi debut en la temporada. De adolescente, veía a Fabian Cancellara marcar la diferencia en estas carreteras, y estar asociado con él en esta ceremonia me llena de orgullo», agradeció el esloveno. Junto al nuevo 'sector Pogacar' está el inacabable Monte Sante Marie, de 11 kilómetros y una inclinación máxima del 18%, o Le Tolfe, un kilómetro también al 18%. Pogacar volverá a correr con el maillot de campeón del mundo, el que conquistó en Ruanda de una sentada ante la pujanza de su compañero de equipo Isaac del Toro, su gregario en tantas carreras. El jersey arcoíris le añade un extra de belleza a la esperada exhibición del esloveno en la Strade Bianche, porque enemigos a la vista no se aprecian. «Es mi primera carrera de la temporada y espero tener un buen comienzo -comentó Pogacar en un comunicado de su equipo, UAE-. Hasta ahora he estado animando desde el sofá, así que estoy emocionado por volver a concentrarme y por fin competir. El equipo está en un buen momento, con muchas victorias ya y esperamos que siga así en las próximas carreras«. Salvo accidente del esloveno, incluso con él como se comprobó el año pasado, no hay más candidato que Tadej Pogacar para la victoria. En 2025 se cayó en una curva del Pinzuto sin daño físico, pero tenía tanta ventaja después de su ataque que no encontró problema en reemprender la marcha y ganar. Siempre ha vencido escapado en Siena, realizando los últimos 19, 81 y 50 kilómetros en marcha solitaria. Serán 64 kilómetros en 14 sectores de arenas blancas y más de cinco horas de titánico esfuerzo de los ciclistas en los que están garantizados varios elementos: los pinchazos, la nube de polvo, las imágenes espectaculares por las laderas, cierto caos y un punto de locura. «Strade Bianche es una carrera de la que tengo recuerdos inolvidables. Mi récord allí es bastante bueno y espero estar de nuevo en una buena posición el sábado», declaró Pogacar. La pregunta surge por giro espontáneo. ¿Alguien puede ganar a Pogacar en la Strade Bianche? Podría ser Wout van Aert, el prodigio belga que se ha descolgado en los últimos años del trío eléctrico que ha revolucionado el ciclismo: Pogacar, Van der Poel y Evenepoel. Van Aert fue el año pasado el único corredor que se impuso claramente a Pogacar en un duelo cara a cara. Lo hizo en la cuesta empedrada de Montmartre, última etapa del Tour de Francia con final en París. También le derrotó Van der Poel en la París-Roubaix aunque fue después de un enganchón del esloveno en un tramo de pavés. Podría ser Tom Pidcock, el británico especialista en bici de montaña que se mueve como pez en el agua por la Strade Bianche, carrera que ya ganó en 2023. Y, lo que espera todo aficionado ciclista, podría ser Paul Seixas. Nadie en el ciclismo tiene más presión que el francés, un talento de 19 años que cada vez parece mejor y crea más expectativas. Atacante puro y propietario de un motor excepcional, el galo es considerado un mesías en Francia, el ciclista que puede devolver la gloria a un país que no gana el Tour desde hace 41 años, cuando lo hizo Bernard Hinault en 1985. Aunque aún es un adolescente, hay quien cree que Seixas podrá aguantar en breve las ráfagas del campeón del mundo. La Strade Bianche es la primera de las clásicas veneradas en el calendario de Pogacar para 2026. El jefe del pelotón persigue además la Milán-San Remo (que nunca ha ganado y que ha entrenado este año detrás de una moto), el Tour de Flandes (dos victorias), París-Roubaix (su máxima ambición aún por estrenar), Lieja-Bastoña-Lieja (tres entorchados), el Tour de Romandía, la Vuelta a Suiza y por fin el Tour de Francia, en busca de su quinta victoria, lo que le igualaría a los más grandes en esta carrera, Induráin, Merckx, Anquetil e Hinault.