Vestirse cada mañana con la ayuda de un estilista tiene sus ventajas. Estos profesionales conocen las siluetas que más te favorecen, las prendas que están en tendencia en cada temporada y aquellas combinaciones que nunca pasan de moda . La estilista Vanessa Díaz no puede acompañarte todos los días para resolver los famosos ' ¿Y qué me pongo hoy? ' y '¡No tengo nada que ponerme!', pero sí te da algunos consejos de forma virtual. Aplica estos cuatro trucos -o, más bien, evita estos cuatro errores- y tendrás un outfit digno de profesional de la moda y la imagen personal. Vanessa Díaz ha compartido en un vídeo de sus redes sociales las «4 cosas que me incomodan como estilista de moda» . Muchas giran en torno al uso de las tendencias, así que, atento, no vaya a ser que te ahorres unos euros en comprarte el último estampado de animal o aquel pañuelo viral. «Me lo habéis pedido de 1000 maneras y no, no va de marcas , sino de lo que hablamos siempre, de criterio», aclara. «Empezamos fuerte», comienza a explicar, «número uno: esos looks que son todo una tendencia desde la punta del pie hasta el último pelo de la cabeza». La estilista no confía en la superposición de tendencias porque ve en ello una falta de visión personal. «Las gafas, el bolso, los zapatos, la chaqueta, todo lo que dicta Instagram esta semana. Todo eso no es estilo, eso es lo más parecido a vestirse según dicta un algoritmo» , declara. «Cuando llevas todo lo que está de moda, desapareces tú. Ya no veo a una persona, sino a un maniquí salido de un escaparate caminando», sentencia. El segundo error que le duele ver por la calle es la inclinación a «ponerte modas que no encajan ni con tu cuerpo ni con tu estilo». Con esto no quiere decir que haya guías autoimpuestas de las que no se pueda salir: «Está genial probar , eso es perfecto, pero cuando tú misma estás incómoda , el look se termina cayendo». «Hay una parte de comunicación no verbal en cómo caminas, en la postura, en cómo te vas recolocando la ropa todo el rato, mirándote en todos los cristales que encuentras por la calle, que la moda es un medio a través del cual nos comunicamos y esa moda debería darte seguridad y no al contrario» , explica. La comunicación no verval dirá más de ti que lo que dice tu ropa. «Tres, esta me mata especialmente, la obsesión por las prendas virales» , continúa. «Ese discurso de 'he conseguido esa chaqueta viral de la que todo el mundo está hablando hace dos meses'. ¿En serio?», se pregunta la estilista. «No te lo estás poniendo porque te queda bien, te la estás poniendo porque es viral y muchas veces ni te favorece , ni te representa y me atrevo a asegurar que no va a sobrevivir ni a la próxima temporada», adelanta. «Este es sin duda el que más me puede chirriar del mundo», añade. El cuarto y último error que detecta es un mal uso de la descontextualización . Este término se refiere al uso de prendas en ambientes incorrectos, que puede conseguir un efecto de individualidad y sentido de la creatividad. «Pasamos de descontextualizar con gracia a un poquito es ridículo» , confiesa. Se imagina un look de gimnasio con «una blazer de lujo, un bolso carísimo, los cascos puestos y el té macha, el termo más grande que una misma» y «no lo entiendo». «La magia de descontextualizar está en el equilibrio. Cuando todo grita, nada funciona, las tendencias están para usarlas y no para demostrarle a todo el mundo que te las sabes todas, el estilo no va de estatus, va de intención, actitud, criterio y sello personal», explica. Como comentario final, pide a sus seguidores «que nadie se ofenda, que esto es una opinión completamente personal», aunque desde su criterio profesional esto es lo que funciona y lo que no.