La Policía Nacional detuvo en Valladolid, el pasado sábado 7 de febrero, a una mujer por allanamiento de morada y atentado a agentes de la autoridad en la Avenida de Segovia. Los agentes fueron avisados para dirigirse a la citada calle, donde una requirente alertaba de que su vecina pedía auxilio desde el interior de su vivienda y era necesario acceder para socorrerla. Al llegar al lugar, la Policía Nacional, simultáneamente con una dotación de Bomberos se dirigieron al rellano del piso, donde se encontraba la mujer requirente, que insistía en que su vecina estaba pidiendo ayuda y exigía a gritos que los bomberos derribaran la puerta. El jefe de intervención de Bomberos pidió a la mujer que se tranquilizara y le solicitó información para valorar la forma de acceso que causara el menor daño posible, incluso planteando la posibilidad de entrar por una ventana desde la vía pública. La mujer, sin aportar la información requerida, continuó exigiendo que se echara la puerta abajo. Ante la falta de colaboración, el jefe de intervención subió una planta más arriba en busca de un vecino que pudiera facilitar datos sobre la vivienda, mientras dos bomberos permanecían en la puerta intentando abrirla mediante el método del resbalón, informan fuentes policiales. Durante esta maniobra, la mujer continuó gritando e interrumpiendo el trabajo de los servicios de emergencia, pese a las reiteradas peticiones de que les permitiera actuar. En un momento en el que los agentes le indicaron que debía dejar trabajar a los bomberos , la mujer se encaró con los policías, afirmando que «tenía derecho a dar órdenes por ser ella quien había llamado y que debían entrar por la puerta». Finalmente, los bomberos lograron abrir la puerta sin causar daños y accedieron al interior para localizar a la persona que pedía auxilio, encontrando en una habitación a una mujer con el brazo derecho atrapado bajo el canapé de la cama, gritando de dolor. Un agente de Policía Nacional y los bomberos lograron liberar el brazo atrapado levantando cuidadosamente el canapé y dejaron sentada a la víctima sobre una mesilla, con el brazo inmovilizado en posición de cabestrillo. En ese momento, la mujer que había requerido la intervención entró en el domicilio detrás de un agente, pese a no ser su vivienda. El policía le indicó que debía salir para permitir la asistencia sanitaria, pero la mujer insistió en permanecer dentro. Tras una nueva advertencia, respondió que entraría igualmente, afirmando: «Tú no eres nadie para decirme si entro o no, soy licenciada en Criminalística» , y acto seguido se encaró a escasos centímetros del agente y le propinó un empujón. Ante esta agresión, el funcionario procedió a su detención como presunta autora de un delito de allanamiento de morada y otro de atentado a agente de la autoridad, continuando los actuantes con la intervención de auxilio. Al lugar acudió una ambulancia medicalizada de Servicio de Emergencias de Castilla y León 112, cuyos sanitarios atendieron a la víctima y determinaron la necesidad de traslado al Hospital Universitario Río Hortega para realizar pruebas diagnósticas ante la posibilidad de una fractura en el brazo. La detenida fue trasladada a las dependencias de la Comisaría Provincia de Valladolid, donde se continuó con el atestado policial. La mujer fue puesta en libertad una vez se remitió lo actuado a la autoridad judicial.