→ 225 g de chocolate al 70 por ciento → 225 ml de leche → 5 claras de huevo → 3 yemas de huevo → 65 g de azúcar → 10 g de maicena → Una pizca de sal. → Moldes de suflé → Mantequilla → y azúcar en polvo para untar y forrar los moldes Precalienta el horno a 190 ºC. Funde en el microondas o al baño maría el chocolate previamente picado sobre la tabla con un cuchillo y ve removiéndolo con una espátula de goma. Mientras, diluye la maicena en un poco de leche fría y mezcla bien con unas varillas, incorporando el resto de la leche, una sopera de azúcar de los 65 g y un pellizco de sal. Arrímalo a fuego suave hasta que asomen los hervores, sin que se agarre. Añádelo sobre el chocolate derretido y homogeneiza la mezcla. Resérvala. En otro bol monta las claras de huevo con una varilla hasta que espesen bien, echando de a poco el resto del azúcar. Vuelca un tercio de estas claras sobre la mezcla de chocolate anterior e integra delicadamente con una espátula de goma, de arriba abajo. Agrega las yemas, intégralas bien y termina incorporando el resto de las claras montadas, intentando que la mezcla quede esponjosa, sin trabajarla demasiado, con delicadeza Los moldes de suflé estarán untados de mantequilla, forrados de papel, vueltos a untar con mantequilla y espolvoreados con azúcar. Rellénalos con la mezcla casi hasta el ras. Hornéalos unos 12 o 15 minutos, hasta que suban, se dore ligeramente la superficie y queden jugosos en el interior La mejor guarnición: un helado del gusto que prefieras. Las masas de suflé se maltratan menos si, una vez hechas, las metemos en una manga pastelera para distribuirlas más fácilmente en los moldes.