La fruta tiene una vida útil bastante breve. Pasa muy poco tiempo desde que se recoge en un huerto o en una producción industrial hasta que deja de ser comestible o aprovechable en algún tipo de receta. Este proceso va desde los días hasta meses, si se cuida el producto. Una vez en nuestra casa, podemos tomar algunas medidas para alargar su madurez y que no se eche a perder en un par de días . Es clave que se le apliquen una temperatura y una humedad concretas, que favorezcan su conservación y retrasen su descomposición. Por eso, en verano se guarda la fruta en la nevera o, cuando tienes un plátano demasiado verde lo dejas fuera, al calor, para que se vuelva maduro a las pocas horas. Existen otros trucos que, de la mano de la química, pueden ayudar a conservar la fruta y, de paso, evitar que se intoxique. Diego Fernández es ingeniero químico y es conocido en las redes sociales como @renovandoconideas . Tiene 1,3 millones de seguidores en Instagram y un consejo para todos aquellos que quieran que su fruta dure más tiempo intacta. «Te voy a enseñar un truco para que las frutas te duren más» , introduce el experto. Su consejo es sencillo, no ensucia la cocina y consigue un resultado probado por la comunidad científica. «En medio litro de agua vamos a poner una cucharada de ácido cítrico . Aplicamos la solución de ácido cítrico con atomizador . Esperamos que actúe durante un minuto, secamos y ya podemos almacenar la fruta», explica. Con este gesto sencillo se consigue una mejor limpieza, duración y saneamiento de los alimentos. El ingeniero químico recomienda el ácido cítrico en vez de otras alternativas por su eficacia y su escaso resto. «El ácido cítrico disminuye el pH en la superficie de la fruta, lo que desestimula el crecimiento de hongos y bacterias . Es antioxidante y quelante, por lo que reduce el pardeamiento al inhibir la actividad de la enzima polifenol oxidasa», relata. Recomienda antes el ácido cítrico que el limón, otro activo muy usado en las casas para la limpieza y conservación de alimentos. «El limón ayuda a reducir el pardeamiento, pero deja azúcares y aromas, haciendo la superficie más atractiva para hongos y bacterias, y usar ácido cítrico resulta más económico que usar limones» , concluye.