«No es comedia, sino sólo una fábula pequeña, en que, a imitación de Italia, se canta y se representa». Con estas palabras definía Pedro Calderón de la Barca en 1630 la zarzuela, un género lírico-teatral que con el tiempo se convertiría en una de nuestras señas de identidad culturales. Este arte, a menudo denostado y tachado de 'casposo' por cierta intelectualidad, ha dado un paso más en su necesaria adecuación al siglo XXI con la presentación de la edición digital del ' Diccionario de la Zarzuela ', presentada en el Teatro de la Zarzuela. Esta edición en línea preserva y amplía un patrimonio declarado Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2024. Tras cuatro años de trabajo de edición digital a cargo del Instituto Complutense de Ciencias Musicales , con el apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), el diccionario se convierte en una herramienta global accesible para investigadores, profesionales y público general. «El diccionario reúne -aseguran sus responsables- cerca de 3.200 entradas que permiten comprender más de cuatro siglos de historia. Incluye 2.684 entradas dedicadas a personas, entre ellas figuras centrales como Federico Chueca , conocido como 'el alma de Madrid'; Tomás Bretón , autor de 'La verbena de La Paloma'; o Julia Fons , la musa de la sicalipsis , género lleno de erotismo que invadió los escenarios a principios del siglo XX. Se incorporan además 163 entradas dedicadas a familias que reconstruyen genealogías teatrales como las sagas de los Gutiérrez Caba o los Mesejo , fundamentales para entender la continuidad del género». Con cerca de 300 títulos de zarzuelas, el repertorio incluye datos sobre estrenos tanto en España como en Hispanoamérica, intérpretes y contextos históricos. Entre ellos se encuentra 'La Gran Vía', una de las partituras más influyentes del género, que el propio Friedrich Nietzsche escuchó en Turín y elogió como música verdaderamente popular en contraposición a la de Wagner. El diccionario incorpora también casi un centenar de términos asociados al vocabulario del teatro lírico, como la histórica expresión 'chorizos y polacos', que hacía referencia a los partidarios de las compañías del Príncipe y de la Cruz. Destaca la amplia presencia de voces dedicadas a la historia y práctica de la zarzuela en países como Argentina, Cuba, México o Chile, que muestran la expansión internacional del género. Todo el contenido se acompaña de más de 1.600 imágenes de partituras, retratos, escenografías emblemáticas y documentación gráfica procedente de archivos públicos y privados. El proyecto del Diccionario de la Zarzuela fue impulsado en 2003 por el musicólogo Emilio Casares , durante su etapa al frente del Instituto Complutense de Ciencias Musicales. Su objetivo, suplir la ausencia de un diccionario científico dedicado al género y ofrecer un marco riguroso para su estudio. La iniciativa contó con el apoyo de la Universidad Complutense de Madrid, el Inaem, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). El actual proyecto de digitalización ha sido desarrollado desde el Instituto bajo la dirección de Álvaro Torrente y la coordinación de Lluís Bertran y Miguel Ángel Ríos . La versión online del diccionario reproduce íntegramente el contenido de las ediciones impresas de 2003 y 2006, garantizando la preservación del legado original en un entorno digital y de consulta abierta. «Pero, además -concluyen sus responsables-, marca el inicio de una nueva etapa: la obra podrá crecer, actualizarse y enriquecerse mediante la incorporación de nuevas entradas, autores y contenidos que reflejen los avances de la investigación musicológica.